Análisis
Wilson Granja P.
Wincorp del Ecuador
Se han cerrado ya los estados financieros del año 2012 y, en general, el resultado de las empresas ecuatorianas vuelve a ser positivo. En muchos casos, las empresas han vuelto a declarar records en volúmenes de ventas y en las utilidades.
Un escenario anormal si se considera que el Ecuador de hoy se desenvuelve dentro de un cambio ideológico que apunta hacia el socialismo y al control de los aparatos productivos públicos y privados.
Más allá de los resultados numéricos –que siempre son importantes- lo que se debe destacar es el ánimo empresarial y, con ello, las perspectivas sobre las cuales piensan desarrollar sus negocios en el 2013.
De momento, no se ven grandes proyectos, grandes apuestas, nuevas inversiones privadas como para que el sector no gubernamental pueda dormir tranquilo. ParecerÃa ser, y asà me lo han hecho saber, que la espada de Damocles está siempre presente y no deja que la tan necesitada inversión privada se equipare a la inversión que se realiza desde el sector público.
El ánimo general es de cautela, de incertidumbre y de expectativa. Este mismo ánimo se magnifica con la llegada el próximo mes de las elecciones presidenciales y la radicalización o no del discurso socialista por parte del presidente Correa.
Es cierto, sectores como el constructor y el de comercio se han beneficiado como nunca antes del incremento en el gasto corriente y por el alto precio del petróleo. En otros casos, como el del sector financiero, el panorama es totalmente opuesto y el control sobre las utilidades genera temor.
Cabe entonces preguntarse si el empresariado ecuatoriano cuenta o no con el respaldo del gobierno y si sus preocupaciones y temores son infundados. Cabe analizar el resultado alcanzado por las empresas privadas en los últimos 6 años y si el Presidente Correa ha sido o no su mejor aliado.
Muchas veces lo que se percibe no representa la realidad. En otros, la realidad está a simple vista. A semanas de un nuevo triunfo electoral del presidente – candidato Correa el empresariado ecuatoriano no logra definirse y no lo hace porque no encuentra coherencia entre el discurso polÃtico y los resultados que este ha generado.
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