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La educación, en disputa

Publicado el 25/Octubre/2008 | 00:06

Por Consuelo Albornoz Tinajero

Hay consenso en el Ecuador sobre el valor de la educación en los procesos de desarrollo humano y social. También, sobre la necesidad de que la educación sea universal, de calidad y acorde con las realidades actuales. Y hay coincidencia en señalar cuán preponderantes son los primeros niveles de educación: el inicial y el básico, pues establecen las bases para el aprendizaje en toda persona.

Sin embargo, la educación ecuatoriana, en especial la fiscal, ha ido rebajando en calidad.

No es casual la llegada de tantos estudiantes a la universidad, con mínimas destrezas en lectura, escritura y expresión oral, pues no tuvieron la oportunidad de desarrollar sus capacidades y destrezas cognitivas, imprescindibles para el desarrollo del pensamiento. Muchos de ellos son jóvenes a quienes sus profesores atiborraron con información, a veces inútil, en lugar de fomentar su capacidad de aprendizaje y de autoaprendizaje, e impulsar su inteligencia. Es en este contexto donde cabe reflexionar sobre el sentido de la gratuidad de la enseñanza universitaria, supeditada a la excelencia académica, y mirarla como una medida más, para estimular una mejora integral en la calidad de la educación. Hay amplios sectores de la sociedad ecuatoriana que sostienen que otro paso en esa dirección será el de eliminar o al menos reducir la hegemonía que una organización política tiene en el área educativa, a través del control de los gremios de estudiantes y de docentes. Lo cual permitiría volver pública y plural a la educación fiscal.

Otras acciones le corresponde llevar a cabo a la sociedad, encarnada en las familias, cuya responsabilidad en la formación de sus hijos la ha declinado y entregado, casi en exclusividad, al sistema escolar.

Por ello, la disputa en torno a la gratuidad en la enseñanza universitaria, que está enfrentando a los gremios de estudiantes y de docentes con representantes de instituciones gubernamentales, reviste un significado crucial para el Ecuador y sus principales autoridades.

Al país se le presenta una nueva oportunidad para encarar un problema que ha arrastrado por décadas, y al cual han eludido los distintos gobiernos, desde el siglo pasado. No es un problema simple. Es un problema que responde a múltiples causas y circunstancias y cuya resolución podría favorecer a todos, incluidos a los organismos gremiales y el grupo partidario que los auspicia.

Para que en el Ecuador se instaure la equidad, la democracia, la seguridad y la paz es clave que la educación de calidad esté garantizada para las mayorías. Es insuficiente que una élite afortunada pueda formarse muy bien en términos educativos, mientras la mayor parte de niños y jóvenes asiste a instituciones donde no incentivan sino reprimen su inteligencia, creatividad, talento y alegría.

Ya es hora de que la sociedad y el estado efectivicen el derecho a la educación para la niñez y juventud ecuatorianas, en particular de la que ha sido pospuesta por condiciones de empobrecimiento y exclusión.

cat@hoy.com.ec

Hora GMT: 25/Octubre/2008 - 05:06

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Tags : Consuelo Albornoz 



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Comentarios

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  1. 1 Fabian desde - Stamford

    Excelente perspectiva de la articulista.
    La educacion en el Ecuador a mas de ser gratuita, debe ser de calidad.
    Aumentar el nivel academico en la educacion, no se consigue dando la gratuidad, sino preparando responsablemente a los maestros.
    Ahora que la educacion es gratuita, es responsabilidad del gobierno de solventar una preparacion academica de excelencia a todos los maestros.

  2. 1 luis jaramillo desde - ambato

    Completo el análisis de la Sra Albornoz. en cualquier edificación lo mas importante son las bases, esto es la educación primaria y secundaria. Estas están relegadas respecto a la superior. El presupuesto para las bases es magro.
    Mientras en la superior se mal utilizan fondos y se auspicia a un grupo político
    seudo izquierdista, que cree que la revolución es mantener la mediocridad.
    Hoy estan en plena campaña electoral, como que la gratuidad hasta para los que reprueban va a mejorar la calidad de la educación.
    Me gustaría que la Albornoz , opine sobre la comercialización de la educación, en todos sus niveles

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