Centros municipales ofrecen oficios técnicos
Linda Otero viene de una larga familia de buenas cocineras. Ingresó al Centro de Formación Artesanal Amazonas, ubicado en la 29 y Calicuchima (sur de Guayaquil) con el fin de aprender reposterÃa, para continuar luego sus estudios en la carrera de GastronomÃa de la universidad estatal.
"Aquà nos dan las bases, nos preparan para ejercer luego un oficio. Muchas no siguen una carrera universitaria porque con el tÃtulo de artesano pueden trabajar para una empresa o poner un negocio propio", expresó.
Para la joven de 18 años, su materia favorita es la redecoración, pues aprenden a elaborar figuras y formas con fondant y mazapán, arte que actualmente se utiliza para la elaboración de pastelerÃa gourmet.
El centro Amazonas, con 30 años de existencia, es uno de los tres que regenta el Municipio de la ciudad, y el que se dedica a formar profesionales en las ramas de Mecánica, Corte y Confección, Belleza y ReposterÃa.
Elena Betancourt, jefa del Departamento de Educación e Integración Ciudadana, señala que en los centros se educaban en años anteriores jóvenes desde los 15 años pero que a partir de las reformas en la ley de educación estos han pasado a albergar solo a mayores de edad, lo que les permitirá ampliar además las materias que se dictarán a los futuros profesionales.
"Queremos que cada centro sea una escuela de práctica. Entonces, la materia de belleza pasará eventualmente a ser un tipo de spa en el que las jóvenes aprendan desde corte y peinado hasta cómo dar hidroterapia y masajes", explicó.
En el centro Huancavilca, ubicado en la 15 y Argentina, 200 estudiantes se preparan en la rama de Mecánica. Además de materias como FÃsica y Matemática, necesarias para el oficio, reciben también Electromecánica, la que se implementó para que los jóvenes aprendan cómo funcionan las conexiones en vehÃculos modernos que se activan con piezas computarizadas. El proyecto final de la materia es la remodelación completa de un vehÃculo.
"Tenemos convenios con varios hoteles y empresas grandes que dan cabida a nuestros estudiantes en todas las ramas. Tratamos de que vayan a empresas grandes para que aprendan a desenvolverse en un ambiente laboral real", agregó.
Señaló que, sin embargo, el reto más fuerte al que se enfrentan los centros es la deserción educativa, pues 30% de los jóvenes que ingresan al programa no lo termina.
Este es el caso de Teresa GarcÃa, de 22 años. Es estudiante de la especialidad de Belleza que retomó la carrera tras tres años de ausencia.
"Salà embarazada; entonces, tuve que dejar los estudios. Eso también les pasó a algunas de mis compañeras, pero hay que tener una profesión para salir adelante. Con lo que aprendo puedo trabajar los fines de semana y, eventualmente, abrir mi propio gabinete", indicó. (MT)
Â







