Uno de los temas de reforma constitucional en los cuales, desde tiempo atrás, se había expresado consenso entre la mayoría de partidos y movimientos políticos y sociales y la opinión pública es la necesidad de contar con un verdadero organismo de control constitucional cuya integración no dependa de intereses corporativos ni se halle supeditada a los intereses partidistas del momento.
La alta jerarquía de ese control y el anhelo de conseguir un organismo de justicia constitucional independiente han llevado a proponer la creación de una Corte Constitucional en reemplazo del actual Tribunal Constitucional.
Por supuesto, no se trata de crear una instancia sobre la Corte Suprema de Justicia. Y tienen razón los actuales magistrados al haber expresado su oposición a que se pretenda quitar la jerarquía a la Corte como el supremo organismo de la Justicia con la creación de la Corte Constitucional como una suerte de instancia final, cabeza de la Función Judicial y, como ha aprobado ya la Mesa 8, el cambio de Corte Suprema a Corte Nacional de Justicia. Según la propuesta de los asambleístas oficialistas, los nueve magistrados que integrarán la Corte Constitucional serían elegidos por una vez por la Asamblea. Esta constituiría una forma repudiable de injerencia partidista en la Justicia, que repetiría la gran debilidad del control constitucional, su cordón umbilical con los intereses partidistas. La independencia es un principio clave de credibilidad institucional de la Justicia que no se debe vulnerar.
Hora GMT: 27/Junio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
