Areas vulnerables en la cuenca baja del Guayas Ver gráfico
Las inundaciones no solo obedecen a las fuertes lluvias, y a la rotura de diques y muros de contención en la cuenca baja del Guayas, sino a procesos naturales que deben ser controlados por técnicos y las comunidades.
Uno de esos procesos naturales es la sedimentación; es decir, la paulatina acumulación de desechos sólidos en los lechos de ríos y esteros, que reduce su profundidad y provoca los desbordamientos.
Para el experto en hidráulica fluvial de la Comisión de Estudios para el Desarrollo de la Cuenca del Río Guayas (Cedegé), Jacinto Rivero, la sedimentación ocurre sobre todo en ríos jóvenes, como el Bulubulu, que no tienen un recorrido fijo. Viejos afluentes como el Guayas son pasivos y de recorrido más ecuánime.
Los primeros arrastran una gran cantidad de piedras y tierra al bajar por las pendientes de las montañas, que al final se asienta en forma de bancos de arena. A esto se suma que las fuertes lluvias movilizan una gran cantidad de materiales hacia los cauces. La presencia de árboles en las cuencas hidrográficas suele atenuar este proceso, pero lamentablemente en la cuenca del Guayas se ha deforestado.
Así, Rivero afirmó que el fenómeno de la sedimentación se ha agravado por la tala de árboles y el calentamiento global, que provoca mayores lluvias.
El agricultor Wilson Moreira, habitante del recinto Jaguito (Taura), ha sido testigo de la sedimentación del Bulubulu, durante este invierno. Tiene 20 hectáreas junto al río, pero no puede sembrar porque las cunetas están llenas del lodo, arena, palos y plantas que trajo la corriente, con la crecida.
Según el técnico Luis Marín, las áreas de mayor vulnerabilidad a las inundaciones son los cantones Urdaneta, Durán, Vinces, Palestina, Santa Lucía y Lomas de Sargentillo. Mientras, las zonas de máximo peligro se ubican en Daule, Salitre, Samborondón, Jujan, Yaguachi, en Guayas, y Baba y Babahoyo, en Los Ríos.
Jocelyn Lance, responsable de la delegación de Ayuda Humanitaria que ha enviado la Comisión Europea al Ecuador y de la que participan expertos en desastres, comentó que es importante determinar el grado de deforestación en las cuencas, para ejecutar programas de remediación.
Plantea que las comunidades emprendan dos acciones a corto plazo: la construcción de barreras vivas (con árboles) para retener el suelo, lo cual les permitirá volver a cultivar, y edificación de barreras muertas, con las rocas que dejaron las inundaciones para impedir el paso del agua. Su ubicación debe ser estudiada, pues muros instalados en un sitio pueden desplazar el problema a otro lugar.
Técnicos de Cedegé concluyen que la creación de nuevos by pass y derivadoras son una prioridad. Rivero señaló que el dragado de los ríos no es una solución viable, y propone crear represas y otras obras, que le costarían al país cerca de $800 millones en 10 años.
La draga, a través del relleno hidráulico, puede ser un atenuante para los poblados asentados a lo largo de los ríos, pero el afluente seguirá manteniendo las mismas características físicas que tenía antes de la extracción del material, explicó el técnico. (VKC)
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Hora GMT: 13/Marzo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO
