Cultivando
La puesta en mercado de una semilla que permite 4 toneladas métricas por hectárea, más el buen precio que se recibe por quintal, son los incentivos del cultivo
Las importaciones de trigo podrÃan disminuir ya que el Ecuador tendrÃa un grano con buenos Ãndices de calidad y productividad.
Tanto asà que en algunos sectores de la Sierra, de acuerdo con datos del Sistema de Información Geográfica y Agropecuaria (Sigagro), se ve un mayor interés por la cosecha del trigo.
Si en el año 2006 se cosecharon en el Ecuador 9 747 hectáreas (ha), en 2010, estas sobrepasaron las 14 566 ha, es decir, un promedio de 1 500 nuevas ha por año, y se espera que para 2013, se obtenga un incremento de 30%.
No obstante, se conoce que el paÃs, según el Programa Nacional de Regionalización, tiene una capacidad aproximada de 178 mil ha para producir este cereal en diversas partes del territorio, de manera especial en las provincias de BolÃvar, Chimborazo, Imbabura, Loja, Pichincha y Cañar.
El aumento de la cosecha, según Luis Ponce, jefe del Programa de Cereales del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap), habrÃa comenzado en 2008 cuando el Gobierno inició un programa para restaurar la producción de trigo y reducir su dependencia del grano importado.
En ese entonces, se otorgó un aporte cercano a los $4,3 millones a un programa quinquenal destinado a hacer investigación y promoción para el trigo.
El objetivo principal que se persigue es tener una superficie de 50 mil hectáreas, suficiente para satisfacer por lo menos 30% de la demanda nacional
"Con esta orientación, se ha desarrollado una nueva lÃnea de trigo con buenas caracterÃsticas para la industria molinera, con rendimientos que sobrepasan las 4 toneladas por hectárea, con un buen peso hectolÃtrico, alto porcentaje de proteÃna y resistente a las principales enfermedades", confirmó Luis Ponce.
El nuevo material de trigo se obtuvo de un plan piloto en la Estación Experimental Santa Catalina del Iniap y ya ha sido probado en las provincias de Imbabura, Pichincha, BolÃvar y el Azuay, en zonas comprendidas entre 2 200 y 3 100 metros de altura.
Es un grano rojo que brinda una producción que supera a la media nacional, que es de 1 tonelada por hectárea. Ello ha hecho que la demanda por esta semilla se haya incrementado y, por ende, la siembra de trigo a escala nacional.
Otro de los alicientes que ha hecho que el interés por esta cosecha aumente es el hecho de que el precio del quintal está sobre los $22.
Sin embargo, existen todavÃa algunas trabas.
José Gaibor, productor del cereal de Chimborazo, confirmó que se requiere aún más capacitación, asesorÃa técnica y créditos accesibles del Banco Nacional de Fomento (BNF) para que "se retome el cultivo con más fuerza".
Algo similar comentó Lucrecia Salazar. Ella es de la provincia de BolÃvar e incursionó en la siembra de la cebada para consumo familiar, pero al mismo tiempo, confirmó que el cultivo allà era nulo y que comenzó a reactivarse recién hace dos años.
En el paÃs, la mejor época del cereal fue en la década de 1970. En ese entonces, los agricultores abastecÃan el 50% de la demanda interna, pero esta fue decreciendo por los bajos precios y la industria fue importando; se calcula que hoy se importan casi 5 000 toneladas métricas, según datos del Iniap. (NMCH)







