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La combinación de los mercados y la psicología

Publicado el 29/Enero/2008 | 00:00

En estos días, los mercados mundiales han vivido con mucho nerviosismo, lo que ha generado una fuerte reducción de las bolsas de valores en casi todo el mundo.

¿Por qué ocurren a veces estos movimientos de pánico? Una razón es que hay comportamientos “de manada”. Supongamos, por ejemplo, que yo tengo información confiable sobre una empresa, y estoy seguro de que es muy sólida y bien manejada. Sin embargo, por rumores falsos, los demás creen que está mal y va a quebrar.

¿Qué debería hacer yo si tengo acciones de la empresa y no me puedo dar el lujo de conservarlas por muy largo tiempo? Como todos lo demás se asustan, lo más probable es que quieran vender las acciones de la empresa, por lo que su precio debería caer. Me conviene entonces vender rápido mis acciones, antes de que su precio caiga demasiado. El seguir a la “manada” (o, mejor aún, anticiparme a ella), me conviene, aunque esté convencido de que los demás actúan sin buenas razones.

A largo plazo, es probable que, si la empresa es seria, el valor de sus acciones se recupere, pero a corto plazo en los mercados las impresiones cuentan a veces más que la realidad. Por ello hay movimientos bruscos donde cada cual intenta anticiparse y correr más rápido que el vecino, un poco como cuando hay un incendio y todos quieren salir primero.

Varios signos crecientes han apuntado a fragilidades de la economía norteamericana: los desequilibrios fiscal y comercial, la creciente necesidad de endeudarse, los problemas de calidad de créditos hipotecarios. Pese a estas señales, las bolsas de valores seguían bastante bien, hasta que llegó el momento en que muchos se asustaron y reaccionaron “en manada”.

Una buena muestra del pánico vino cuando el Gobierno americano anunció un paquete fiscal (reducción de impuestos, más gasto) para inyectar recursos e impulsar la economía. En situación normal, ello habría generado optimismo y una subida de las bolsas. En este caso, la gente lo percibió como una señal de desesperación de las autoridades que confirmaba sus dudas de que las cosas iban por mal camino, por lo que más bien aceleró la corrida.

Hora GMT: 29/Enero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO Autor: Por Simón Cueva, vicerrector de Universidad de las Américas

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