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'La casa quedará tal cual el maestro Guayasamín la tenía en vida'

Publicado el 29/Enero/2012 | 00:13

Pablo David Guayasamín M
Quien es: Hijo del maestro Oswaldo Guayasamín, fruto del primer matrimonio del fallecido pintor ecuatoriano

El sector de la Bellavista, en el nororiente de Quito, está nublado. Son las 17:00 del 5 de enero pasado. Pablo Guayasamín Monteverde, el segundo de los siete hijos del pintor quiteño, Oswaldo Guayasamín Calero, considerado uno de los imaginistas más representativos de América en el siglo XX, recibe a VIDA DIARIA en las oficinas de la Fundación Guayasamín (FG).

Entusiasmado cuenta que, en breve, una vez concluido el reparto de bienes con sus tres hermanas de padre: Shirma, Dayuma y Yanara, iniciará la restauración interna de la casa del célebre maestro.

El objetivo de él y de Saskia, Cristóbal y Berenice, sus tres hermanos de padre y madre, es dejar tal cual era la casa al día de la muerte de su padre, el 10 de agosto de 1999, en especial el estudio de pintura, la pequeña sala privada, la bodega de vinos, donde el artista llevaba a sus amigos para una buena tertulia.

¿Por qué la casa de su padre está tan deteriorada?, duele verla así.

Lamentablemente, desde su muerte, por los problemas sucesorios, la casa fue cerrada por las autoridades. El 10 de marzo de este año se cumplen 13 años de su fallecimiento y todo bien inmueble que no se lo usa se va deteriorando.

¿Hay acuerdo ya con sus hermanas de padre (Shirma, Dayuma y Yanara Guayasamín-Deperon)?
Como la mayoría de bienes que estaban en la casa son culturales, han pasado a pertenecer a la Fundación Guayasamín, ahora prácticamente está vacía y la estamos restaurando para dejarla tal cual el maestro Guayasamín la tenía en vida.

¿Con qué objetivo?
El de entregarle a la cultura de nuestro país, de América y del mundo, un museo que refleje cómo el maestro Guayasamín vivió, los cuadros de arte contemporáneo, su medio ambiente, su estudio de pintura. Todo eso va a ser montado nuevamente, tal como estaba el día que falleció.

Volverán a darle vida al espacio del maestro.
Así como lo han hecho en Isla Negra, donde está la casa de Neruda (Pablo), en Europa la de Napoleón Bonaparte, la casa de Pablo Casals en Barcelona y otros grandes exponentes de la cultura.

¿Cómo nació la idea?
Mire, esta casa es maravillosa en su arquitectura. Yo recuerdo que el expresidente Jaime Roldós (+) le dijo a mi padre que esta debía ser la casa presidencial, pero mi padre le dijo que no, porque su deseo fue que se conserve como era, pero para su pueblo.

¿Eso les pidió su padre?
Así es y lo estamos cumpliendo los cuatro hijos del primer matrimonio (con Maruja Monteverde). Todos los bienes culturales que nos ha tocado en este reparto volverán a su sitio. Pero antes hay que refaccionar la casa.

¿Cómo se hizo el reparto entre los siete herederos?

Mire, si hubo 7 000 mil piezas de arte prehispánico, 5 000 estarán en el museo, así como el menaje de casa y lo más importante de sus despachos. Todo va a aquedar tal cual lo tenía mi padre. Había una pared con 100 platos prehispánicos del negativo del Carchi, como unos fueron entregados a la familia Guayasamín-Deperón serán reemplazados.

¿Los siete finalmente sellaron un acuerdo?
Lamentablemente se juegan muchos intereses. Ellos tienen derecho a una herencia, son recuerdos de su padre también, nadie lo niega, pero, en nuestro caso, hemos decidido cumplir a rajatabla la decisión de él, por eso, a su fallecimiento, hicimos una declaración juramentada indicando que todos los bienes culturales que a nosotros nos correspondan de esta herencia, pasarán a ser parte de la Fundación Guayasamín, lo cumplimos.

¿Cuál fue la causa de 13 años de litigio?
Que no había un testamento y hay muchos intereses cruzados, muchos juicios por la herencia que no es dinero sino en bienes culturales que no pagan impuestos herenciales, porque son propiedad del Estado y no se los puede comercializar fuera del país. Nosotros, conscientes de eso y, en honor al espíritu de mi padre, queremos que esos bienes regresen a su estado natural, donde él los dejó.

¿Cuál es el valor del legado cultural de Oswaldo Guayasamín?
Eso no interesa, son siete mil piezas coleccionadas, mi padre veía el arte, las raíces culturales, más no lo que podían costar. Muchos medios cuando hablan de la gran fortuna de Guayasamín no se dan cuenta del daño que hacen y del riesgo

Para la familia.


¿Cuánto cuesta la restauración y cuánto aporta de la Corporación Andina de Fomento (CAF)?
Más de $200 000. La CAF, consciente de que este es un proyecto maravilloso para la cultura de América Latina, ha firmado un convenio y nos ayudarán con $20 000, es un granito de arena para la restauración.

¿Cómo se financia lo demás?

Estamos hablando con personas amigas de mi padre, que son humanistas, que tienen el mismo criterio de él de que el arte debe estar en beneficio del pueblo; la Fundación pone otra parte y los hijos también.

¿Cuándo iniciaron los trabajos de restauración?

Hace ocho meses el área exterior. Una vez terminado el reparto de los bienes sucesorios recibiremos toda la casa e iniciaremos los trabajos de restauración interna, la dejaremos tal cual el maestro Guayasamín vivió.

¿Cuándo estará lista la casa?
Aspiramos que el 10 de marzo, al cumplirse 13 años de su muerte; de lo contrario, la inauguraremos el 6 de julio, en el aniversario de su nacimiento.

¿Cuáles eran los rincones preferidos del maestro?

Lo que él más adoró fue su estudio de pintura, donde pasaba 10 y 12 horas diarias. También tenía una pequeña salita privada donde recibía a gente amiga. Otro sitio preferido era su bodega de vinos, donde llevaba a sus amigos para una buena tertulia y para tomarse una docena de botellas en muchas ocasiones.

¿Esos lugares volverán a ser como entonces?

Ese es nuestro objetivo. Cada rincón de su casa fue especial. Mire que, de 7 000 piezas de arte prehispánico, en su casa tenía 100, las más selectas de su colección. Eso queremos revivir junto con su mensaje contra la violencia, el racismo y el hambre.

Claro, la esencia de su padre era la defensa de la libertad.

Él luchó contra el dolor humano. Sus raíces son muy pobres, mi abuelo fue un chofer de taxi en la Plaza de la Independencia, que tuvo 10 hijos y, con esa profesión difícilmente se mantiene una familia tan numerosa. Mi abuela (Dolores Calero) tenía una tienda de abarrotes en la Mideros, donde vendía arroz y azúcar al detal, para ayudarlo. Masticaron y vivieron el hambre.
Mi padre sufrió la discriminación por su apellido indio y ese sufrimiento lo expresó en formas y colores a través de su pintura.

Fue su forma de luchar contra la dominación del indígena y para defender la libertad, a través de su arte.

Mucha gente dice que Guayasamín fue un pintor indígena, yo creo que en un momento pintó el dolor de los indígenas, fundamentalmente cuando realiza su primera gran colección, titulada Huacayñán o El camino del llanto. Pero luego pinta otros temas universales, como los campos de concentración en la primera y segunda guerra mundial. En La Edad de la Ira, cuestiona la bomba atómica, la guerra civil española y termina con ese canto de amor llamando a la convivencia de la humanidad, con su serie Mientras viva siempre de recuerdo, que es un homenaje a su madre y a todas las madres porque estaba seguro de que es el eje de la célula familiar y de la sociedad.

Qué bueno que Diario HOY, que siempre apoyó la obra de su padre, ahora pueda darle esta gran noticia al país.

La amistad de mi padre con Diario HOY ha sido profunda. Cuando atravesó una situación difícil, mi padre convocó a muchos intelectuales a que apoyen al diario, y él lo hizo también.

¿Se refiere usted la época del Gobierno del expresidente León Febres Cordero?

Sí, en ese Gobierno mi padre apoyó a Diario HOY, un medio honesto, independiente y claro en todo.

¿Qué diría ahora su padre sobre la relación del Gobierno con la prensa?
Yo creo que este conflicto con la prensa es circunstancial y momentáneo, yo no le daría una importancia mayor.
El pueblo ha nacido para ser libre, para expresarse libremente, nadie le puede tapar la boca ni al pensamiento, ni a la mirada, ni a la voz. Si no se le da importancia, estoy seguro de que esto va a superarse en beneficio del pueblo y de nuestra libertad.

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