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La carrera del cambio

Publicado el 24/Febrero/2009 | 00:10

Análisis de DIARIO HOY


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En el libro "La revolución de la riqueza" de Alvin Toffler, el conocido escritor norteamericano analiza qué significa el cambio en la era del conocimiento, en este siglo XXI. Mantiene Toffler la necesidad de medir el ritmo del cambio en las distintas sociedades, para comprender sus avances o retrocesos. Pone, como ejemplo, una autopista por la que recorren distintos vehículos a los que se les monitorea la velocidad. En primer lugar, aparecen automóviles que van a 160 kilómetros por hora: son las empresas y negocios, que cambian a gran ritmo y transforman la sociedad. Atrás van otros a 140 km por hora: las organizaciones de la sociedad civil: gremios, las ONG que forman redes en demanda de cambios y regulaciones para preservar el medio ambiente, la salud, la educación, etc. Mas atrás, a 100 km por hora, van las familias o grupos nucleares que, si bien más lentamente, transforman su medio, tratando de tomar el ritmo de los anteriores. A 50 km por hora, aparecen los sindicatos, obligados a cambiar, puesto que, de la defensa del trabajo físico, muscular, las tareas del ser humano se transforman, se vuelven más intelectuales, innovadoras, y empujan a nuevas concepciones del trabajo a las cuales deben ajustarse los sindicatos. Mucho mas lentos, a 30 km por hora, se divisan las burocracias gubernamentales, las agencias reguladoras, incapaces de unirse a los cambios. Tratan de impedirlo, ignoran las críticas y atentan contra el ritmo de las sociedades en esta marcha. Mientras una parte de la sociedad busca el cambio, acelerando su transformación, esta parte lo impide, lo frena. Más grave aún es que, a 15 km por hora, casi paralizados, se hallan los sistemas de educación pública que tratan de preparar a ese ritmo a ciudadanos, sin que puedan adaptarse a la velocidad de los cambios. Atrás de la educación, a 10 km por hora, marchan las entidades internacionales de desarrollo, Naciones Unidas, OMC, Bancos de desarrollo..: establecen reglas que impiden que los países en desarrollo puedan alcanzar oportunamente sistemas y tecnologías que los impulsen. Casi al final del pelotón, a 2 km por hora, se movilizan los partidos y movimientos políticos. No comprenden la variedad de grupos diferentes que demandan soluciones cada vez más rápidas. Mientras el conocimiento se desplaza a enorme velocidad, los gobiernos y los partidos que los manejan, no logran acercarse. Al final de todos estos vehículos, se sitúa la ley, la recopilación de normas de funcionamiento de la sociedad, pensadas para épocas pretéritas.

Solo en el Ecuador existen más de 100 mil leyes y reglamentos y no se aplica ni el 10% de estas normas. En esas condiciones, ¿podrá algún día conquistar el país su desarrollo en la era del conocimiento?

Hora GMT: 24/Febrero/2009 - 05:10

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