Análisis de Hoy
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 Un informe publicado ayer en este diario, dio cuenta del desarrollo de una intensa actividad relacionada a la campaña polÃtica dentro de las redes sociales y el Internet. Ese espacio cibernético, caracterizado por la libertad para expresarse y por el anonimato de muchos de sus visitantes, se ha convertido en uno de los puntos de encuentro de gente que quiere exponer su criterio, favoritismo u oposición, sin tener las reglas impuestas para otro tipo de medios de comunicación por parte del organismo de control electoral.
 De ahà que, en esta campaña, los candidatos dediquen esfuerzos y recursos para difundir sus ideas por las redes sociales, canales de video y otras opciones que da Internet. Aquello es una opción válida que no podÃa quedar al margen en los interesados en captar votos.
Pero al mismo tiempo, Internet ha servido para dar cabida a propaganda difamatoria, parodias y producciones sin una autorÃa reconocible, escondida en el anonimato, que calza en los que los expertos del tema califican claramente como una campaña sucia.
 La campaña electoral que antes se centraba en los medios de comunicación tradicionales, se ha realiza ahora también en Internet. aprovechándose de una tecnologÃa que facilita la más amplia difusión de las ideas.
La libertad de expresión abarca también este tipo de manifestaciones, y en ellas son más frecuentes inclusive ataques dirigidos a afectar la imagen de rivales polÃticos. Lo que debe establecerse, y para eso está la autoridad electoral, es la responsabilidad de la autorÃa de estas producciones, algunas de las cuales visiblemente han destinado una importante cantidad de dinero para su realización. Y por tanto se lo deberÃa imputar al gasto electoral. Nada de estos egresos tiene el visto bueno del Consejo Nacional Electoral, que ha establecido un monto máximo de gasto para todas las campañas. Parece que quienes tienen más recursos han visto una puerta abierta en Internet para complementar el gasto oficial con este extraoficial, prácticamente ilimitado, en el que pueden presentar con toda la amplitud y estilos que quieran, las ideas de su campaña. Aquello marcará diferencias. Tal vez en esta campaña, como dicen las personas expertas, no sea determinante la importante influencia que da llegar con los mensajes hasta Internet. La calle sigue siendo decisiva en ese sentido. Pero es un hecho seguro que cada dÃa más personas se integran a las redes virtuales, a un ritmo vertiginoso, que lo hará un escenario decisivo para los próximos comicios.
 La autoridad electoral bien ha hecho en no intervenir en los contenidos de los mensajes de miles de personas que se expresan por Internet. Esta expresión es en un derecho ciudadano más. Pero hay que vigilar para que ese derecho no sirva para generar otro espacio de falta de equidad entre las candidaturas en tiempos de campaña electoral.
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Ciudad Quito







