Berlín occidental se convirtió en una isla dentro de la zona soviética y fue catalogada como símbolo de libertad
Por Xavier Neira Menéndez
ppviche@hoy.com.ec
Hoy se conmemoran 20 años de la caída del Muro de Berlín, acontecimiento que viabilizó -11 meses después- la reunificación alemana, el 3 de octubre de 1990. Aún retumba el admonitivo discurso del ex presidente Reagan frente a la Puerta de Brandemburgo, en 1987: "Mr. Gorbachov, abra la puerta y derrumbe el muro", lo que se hizo realidad dos años después, sin derramamiento de sangre. Recordemos que, por decisión de los aliados, Alemania y Berlín quedaron divididas en cuatro zonas de ocupación. Así, Berlín occidental se convirtió en una isla dentro de la zona soviética y fue catalogada como símbolo de libertad. Es conocido el contraste entre la decadente ex República Democrática Alemana (RDA) y la pujante ex República Federal de Alemania (RFA). Desde los albores de la década del cincuenta, en el siglo pasado, fue creciente la fuga de gente desde la RDA a la RFA. Solo en 1953, 330 mil alemanes del este escaparon al oeste. El desconcierto fue tal que,
encontrándonos en la cúspide de la Guerra Fría entre los EEUU y la URSS, y para evitar que tanta gente siga huyendo del "paraíso socialista", las autoridades de la RDA -pese a las afirmaciones de Walter Ulbricht, jefe de Estado de la RDA, de que no se construiría ningún muro- levantaron barricadas, colocaron alambradas de púas e hicieron zanjas entre los dos Berlines, para impedir que siga la emigración "ilegal" de la RDA a la RFA. Posteriormente, en menos de 24 horas, la RDA levantó el oprobioso muro que se mantuvo por 28 años. Así, los hechos desmintieron a Ulbricht. La historia del Muro de Berlín grafica el contraste de una economía destruída por el colectivismo, la falta de libertades y el agotamiento del estatismo (RDA), frente a la pujanza de un sistema social de mercado que descansa en las virtualidades y capacidades del individuo y en el que el Estado ejerce, con fuerza, sus tareas esenciales y básicas, dejando las no esenciales en manos privadas, siempre bajo la orientación,
regulación y control del Estado. Ese es el verdadero sentido del modelo político-económico según su inspirador, Alfred Muller-Armanck. Hoy, se debate la caída del muro de Berlín en dos paneles académicos en la Flacso (Quito) y en el Instituto Ecuatoriano de Economía Política (Guayaquil). Es que la incruenta caída del muro evoca reflexiones en esta crisis de transición por la que atraviesa el Ecuador, cuyo Gobierno está construyendo demasiados muros y no suficientes puentes, atado a la novelería del socialismo del siglo XXI, un socialismo de luces mortecinas, como diría el ex vicepresidente Blasco Peñaherrera a propósito de los primeros apagones del siglo XXI. Otra reflexión que también nos embarga son las amenazas que se ciernen sobre las libertades públicas en el Ecuador, no solo por la ley mordaza, sino por los primeros presos de conciencia, víctimas del neosocialismo y de múltiples manifestaciones de intolerancia que ponen en serio entredicho el carácter democrático del correísmo.
La ecuatoriana es una sociedad que parece retroceder en vez de avanzar, buscando soluciones sustentadas en viejas y anacrónicas recetas que han fracasado en todos los países en los que se las ha aplicado, tanto económica como social y políticamente.
El pueblo aspira y espera con verdadero sentido de urgencia los cambios en libertad que el Ecuador requiere.
Lo demás son cuentos.
Hora GMT: 09/Noviembre/2009 - 05:05











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09/Noviembre/2009 a las 06:48
Nuevos Muros
Cuando a Mundo Gitano nos Llegó la noticia sobre la construcción de un muro que separaba a la comunidad gitana del resto de ciudadanos en la ciudad eslovaca de Ostrovany, no podíamos creerlo, sin embargo, esa es la realidad de lo acontecido en aquella localidad, donde su propio alcalde, se ha permitido asegurar que no se trata de una cuestión de racismo, sino de “algo necesario para evitar la delincuencia”.
Resulta paradójico que cuando se cumplen 20 años de la caída del Muro de Berlín, denominado por muchos como el muro de la vergüenza, se levante ahora un nuevo muro, que si bien no divide a Europa, si que ahonda en la división interna de la propia sociedad, y en el rechazo mayoritario hacia la comunidad roma, tal y como puede comprobarse en muchos comentarios jocosos y de desprecio hacia nuestro pueblo, que se encuentran “posteados” bajo la reseña de esta noticia en diversos medios digitales. Demostrando una vez más, que el rechazo generalizado hacia la comunidad gitana, continúa siendo una realidad, realidad hostigada en muchas ocasiones, por organizaciones encargadas de manifestarse para divulgar la idea de lo que ellos califican el "terror gitano", así lo hicieron en la localidad de Ostrovany, y obtuvieron el resultado que ahora vemos y denunciamos.
Es muy lamentable que un ayuntamiento apruebe llevar adelante tal actuación, contando para ello con el apoyo mayoritario de la población, pero quizás mas lamentable aún, haya sido la “tibieza” con la que han reaccionado las instituciones nacionales y europeas, constatándose nuevamente, el desamparo generalizado que históricamente ha padecido, y viene padeciendo nuestro pueblo. Esa falta de contundencia en la reacción que cabría esperar ante una situación de estas características, no hace sino arrojar un terrible resultado para la comunidad roma europea, pues lo que verdaderamente se ha logrado y subyace, no es otra cosa que la idea de que en cierto modo, en el fondo se entienden este tipo de medidas.
La lucha por “arrancar” los estereotipos que sobre nosotros pesan, retrocede considerablemente ante situaciones como esta, que avivan sentimientos de solidaridad y entendimiento hacia quienes proceden de ese modo, “troquelando” sensiblemente la propia “conciencia social”, que termina asumiendolo como una reacción natural ante la supuesta negativa de “adaptación” o “integración”.
Mostrar a los agresores como víctimas, y viceversa, es el resultado último de la perversión moral de una sociedad enferma, que se justifica a sí misma ocultando su incapacidad de actuación tras innumerables normas, leyes y tratados que aparentan lo contrario, pero que no dejan de ser, en el mejor de los casos, “parches” ineficaces y muy costosos, demasiado costosos para tan ridículos resultados.
Hoy Europa y el mundo entero celebran la caída del muro de Berlín, y no podemos menos que sumarnos a la celebración de tan importante acontecimiento, pero con la esperanza de que algún día nuestros hijos, también puedan llegar a celebrar la caída de otros tantos muros que en la actualidad aún se construyen en torno nuestro. Muros cargados de odio e incomprensión, de intolerancia y de exclusión.
José Alfredo Maya Maya
Presidente de la Federación Maranatha de Asociaciones Gitanas
09/Noviembre/2009 a las 11:06
El Socialismo ha fracasado, esto es algo indudable. No solo lo hizo en Alemania, tambien sucedio en Rusia, Checoslovaquia, Hungria, Bulgaria, Polonia, Chile, Nicaragua, China y muchos otros paises. El modelo politico del socialismo es un modelo conformista porque no impulsa la competencia, el trabajo, el deseo de superacion, el liderazgo, la independencia, la libertad, la justicia. Lo que si impulsa es la division de clases, el resentimiento, la desconfianza, la envidia, el estatismo, el autoritarismo, la competencia desleal. Lamentablemente en Latinoamerica han resurgido los caudillos que buscan imponernos un modelo sin vigencia que ha sido probado por paises mas desarrollados y ha fracasado. Ojala y este dia les sirva de reflexion a nuestros ciudadanos y aprendamos de los errores del pasado
09/Noviembre/2009 a las 11:18
Este dia deberia ser recordado por la humanidad como el fin de un modelo politico que estanco al mundo entero por anos, dejando secuelas de pobreza, guerra y desolacion mientras estuvo vigente. Es una lastima que nuestro Presidente nos trate de imponer un modelo sin exito que ha tenido tantas repercusiones negativas en los paises que se decidieron por el.
Dejemos que Venezuela se aparte de la comunidad internacional con sus ideales mas nosotros NO debemos seguirlos. Alla la situacion es cada vez mas critica, lo cual nos da una pauta de lo que se viene.
09/Noviembre/2009 a las 14:00
Cayó un oprobioso muro hace veinte años, pero se construyen tres mas en el Siglo XXI, a más del muro anti-gitano, detallado por el señor Maya, en Jerusalem se hace lo mismo por parte de los sionistas que ayer se sintieron asesinados, ahora hacen lo mismo en tierra palestina; y el otro es por acá arribita nomás, los racistas de Estados Unidos construyen una mas grande para que los indios mexicanos no ingresen en bandadas a su paraíso.
Como gira el mundo y quienes condenaban un muro, ahora los construyen. Pero como la "Prensa Libre e Independiente" no tiene autorización para hacer las críticas diarias que éstos casos merecen, han hecho mutis casi total sobre los "TRES MUROS" actuales de la vergüenza de la humanidad. ¿En qué mismo quedamos señores?. ¿El un muro no valía, y los "TRES MUROS" de la actualidad si valen?, eso me huele a doble discurso y doble moral. Señor Neira, está bien que hay que recordar los 20 años de la caída del "MURO DE BERLÍN", pero hay que recordar a diario la existencia de los "TRES MUROS", o es que eso no le conviene a su "pensamiento de libérrimo", y ahí si se diría "¿libérrimo de qué?". Por favor ser coherentes con los editoriales, la humanidad es una sola y satanizar lo uno y lo otro no, le repito: "eso es doble moral".
09/Noviembre/2009 a las 17:14
Veinte años atrás, las expectativas, las hipótesis sobre el futuro que vendría, el cambio en la historia que se atisbaba, estaban completamente equivocadas.
Nada de lo que se escribió, se ensalzó, imaginó, supuso, elucubró, esperó ni temió, se hizo realidad...
En la actualidad tenemos un capitalismo que esta en su peor crisis. Crisis múltiple, crisis de límites, crisis sin salida clara. Un callejón sin salida. Esto era lo que pensaban en 1989?. Que fracaso.