A mayor conciencia, mayor persona; a mayor humanidad, mayor voluntad, y a mayor voluntad, mayor persona
Por Ana María Correa
amcorrea@hoy.com.ec
Hoy en día que nos estremecemos ante la violencia que ahora es pan de cada día en nuestras universidades y en las calles, quizá vale la pena ir un poco más profundamente a revisar si la filosofía tiene algo que decirnos sobre nuestra vida cotidiana. Hoy, escojo a Soren Kierkegaard, aquel ojo crítico, penetrante y profundo sobre la naturaleza humana y las posibilidades de la existencia. Para él, la fibra más íntima de los seres humanos está fabricada de angustias y ansiedad. Unos más, y otros menos, somos capaces de aceptar que esto es un hecho de la vida. Para Kierkegaard, no existe ni un solo ser humano en la Tierra que no se angustie un poco o que guarde secretamente un extrañamiento profundo, una pena, una lucha interna, una falta de armonía o ansiedad sobre algo que desconoce o sobre algo que ni siquiera intenta conocer, ansiedad sobre alguna posibilidad de la existencia, sobre una certeza pasada o ansiedad sobre sí mismo. Así, Kierkegaard sostiene que, al igual que el médico habla de andar con una enfermedad en el cuerpo, él camina con una enfermedad, lleva una enfermedad del espíritu que señala su presencia en intervalos extraños. Es una ansiedad que él no puede explicar. La angustia entonces es uno de los elementos intrínsecos al ser humano.
La angustia kierkegaardiana es una enfermedad del espíritu, y de la persona que puede tomar tres formas: la angustia por no tener la conciencia de tener una individualidad, lo cual no es angustia en estricto sentido; angustia por no querer ser quienes somos; y en angustia por querer ser quienes somos.
La persona kierkegaardiana es tensión dual en esencia. La persona es espíritu. ¿Qué es el espíritu? Espíritu es la persona. ¿Y qué es la persona? La persona es la relación que relaciona a sí mismo consigo mismo. El ser humano es maravillosamente síntesis de lo infinito y de lo finito, de lo temporal y de lo eterno, de la libertad y la necesidad. En corto, una síntesis que es la relación entre dos dualidades.
El ser humano es libertad, y esta libertad es uno de los aspectos dialécticos de las categorías de la posibilidad y la necesidad.
La angustia humana debe ser comprendida dentro de la esfera de la conciencia. Toda angustia, en términos de los conceptos está consciente, pero esto no significa que la persona, que de acuerdo a esto está presa de la angustia, esté necesariamente consciente de aquello. Por eso, la conciencia es decisiva, mas la autoconciencia es decisiva para la persona. A mayor conciencia, mayor persona; a mayor humanidad, mayor voluntad; y a mayor voluntad, mayor persona. La persona que tiene mayor voluntad es probablemente que sea la persona con mayor autoconsciencia.
Soren Kierkegaard era un cristiano que conocía el alma humana con sus dudas, miedos, esperanzas y rencores. Para Kierkegaard, la respuesta a la angustia es un salto de fe hacia el cristianismo. Un salto ciego y despiadado. La inmensa pregunta aún no resuelta por la filosofía es cómo, en ausencia de la ciega fe kierkegaardiana, sobrellevamos esta vida que deja demasiados cabos sueltos, y preguntas irresueltas. Será quizás que la respuesta recae una y otra vez en el amor humano, en la mirada de nuestros hijos, que no deja espacio alguno para las dudas.
Hora GMT: 11/Diciembre/2009 - 05:06

11/Diciembre/2009 a las 10:24
Refrescante columna. Pero me gustaria agregar que el existencialismo cristianao de Kierkegaard tiene una resolucion imposible desde lo publico. Kierkegaard fue uno de los primero en revelarse contra la dialectica hegeliana, lo que lo convierte en uno de los acerrimos defensores del romanticismo, que tanto influencio en el fascismo y en postmodernismo. El "angst" kierkegaardiano era la justificacion de la pasion cristiana, como expuso en Temor y Temblor partiendo del mito de Abraham e Isaac. El amor humano, puede muchas veces practicarse a costa del odio hacia muchos otros, como tan bien han definido los teologos de la liberacion. Yo me conformaria,apenas, con un poco mas de respeto entre seres humanos.