La Unión Europea y la OTAN ratificaron su apoyo al Gobierno afgano, con la condición de que aplique cambios profundos

Kabul. El presidente reelecto de Afganistán, Hamid Karzai, prometió ayer que su futuro Gobierno se esforzará en erradicar la corrupción y tendió la mano a los talibanes, quienes a juzgar por sus primeras declaraciones, intensificarán los ataques terroristas.
Karzai, quien afronta una crisis de legitimidad tras una primer vuelta presidencial celebrada el 20 de agosto pasado matizada por un gran fraude a lo que se agregó la anulación de la segunda vuelta tras el retiro de su adversario Abdulá Abdulá, presentó las grandes líneas de su programa de Gobierno.
El polémico líder se comprometió a llevar la paz a todo el territorio afgano y a crear una verdadera administración de unidad nacional. Además, sometido a las presiones de la comunidad internacional, prometió luchar contra la corrupción que, según varios veedores internacionales, llega hasta las más altas esferas del Estado.
"Afganistán ha sido ensuciado por la corrupción. El Régimen ha sido ensuciado por la corrupción. Emplearemos todos los medios necesarios para erradicar esta mancha", dijo.
Finalmente hizo un llamado a los "hermanos talibanes" a que regresen al país y se reincorporen a la sociedad afgana y les prometió acceso a la salud, educación y un empleo digno.
Los talibanes rechazaron inmediatamente la propuesta de Karzai, al quien calificaron de marioneta de Occidente. "No otorgamos ningún valor a la oferta de paz de la marioneta porque sabemos que son palabras sin contenido", declaró Yusuf Ahmadi, uno de los voceros habituales de los talibanes afganos.
Ahmadi, añadió que tal como están las cosas la única alternativa que le queda al pueblo es seguir luchando contra el Gobierno y las tropas extranjeras. (EFE-AFP)
Hora GMT: 04/Noviembre/2009 - 05:04
