Por: Óscar Vinueza A.*
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A partir de la crisis financiera de 2008, empezó una conversación a escala mundial sobre el funcionamiento del sistema y las causas de la decadencia de los mercados. "Occupy Money" en Fráncfort investiga las tasas de interés impuestas por los bancos. Graeber (Deuda, 2011) hace historia y sabe que a Iraq debemos dos innovaciones dramáticas del sistema financiero. Alrededor del 3000 A.C., se inventa la deuda que produce interés y funciona un sistema comercial sofisticado. La multiplicación del dinero mediante tasas de interés ("creación de la nada", íb) aumentó en Mesopotamia la riqueza de templos y palacios, favoreció el comercio de metales, de los que carecía esa ciudad-estado.
Se usan luego formas de coerción del deudor y sus familias. Se emplean métodos extremos: asesinatos, esclavitud, prisiones, uso de doncellas como medios de pago. Antropólogos franceses descubren en Himalaya Oriental que "los pueblos conquistados" vivían en una situación de deuda permanente: carentes de suelo y dinero, tenían que aceptar créditos y tasas de interés para sobrevivir. Las mujeres servían de garantía como concubinas del acreedor hasta que se pagara toda la deuda.
De una forma de "patronaje por deudas" testimonia el Evangelio de S. Mateo 18, 23-25: "El Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10 mil talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase".
En tiempos recientes: en 1660 bajo Isabel I, una ley sobre las deudas prescribió la ejecución de Margaret Sharples por haber robado un vestido (Graeber, 2011, 333).
A veces, triunfó la razón. Reyes sumerios, babilonios, asirios instituyeron "La libertad (amargi)". Se comprometieron a la "remisión" de las deudas. Con motivo de la celebración del año nuevo 2350 A.C., se decretó una "amnestía" general para todo deudor: se cancelan todos los castigos y servidumbre por causa de deudas, excepto para los créditos comerciales. Hammurabi (1761 A.C.) prometió "justicia y equidad para que el fuerte no presione al débil".
Ese modelo adopta el Deuteronomio bíblico 15, 1-2: "Cada siete años harás remisión. En esto consiste la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que haya prestado algo de su pertenencia, lo cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque ha sido proclamada la remisión de Jehová." El Levítico 25, 9 ordena: "Declararéis santo el año 50, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes, será para vosotros un jubileo, cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su familia".
*Profesor ecuatoriano residente en Alemania





