Los ex empleados del IESS exigen la reliquidación de sus pensiones patronales. Algunos reciben mensualmente $20
En pleno centro de Guayaquil, en la avenida Olmedo, la escena de jubilados declarados en huelga de hambre se está haciendo común. La escena se confunde con el área de emergencia de un hospital, porque se observan cuerpos en el suelo, alimentados solo a través de sueros.
Hoy se cumplieron 10 días desde que un grupo de ex empleados del mismo Instituto de Seguridad decidieron tomarse las veredas y adoptarlas como sus camas hasta recibir respuesta. Quieren que les reliquiden los montos de sus jubilaciones, que aseguran son menores al bono solidario que regala el gobierno a los más pobres.
Ante la incredulidad, Rosa Gómez enseña su rol que demuestra su cobro: $20. El bono solidario está en $30. Por esta razón, dice que seguirá en su lucha, pues trabajó tantos años y no le parece justo que ahora padezca una pobreza absoluta.
Norma Ortiz, jubilada de 70 años, también asegura no poder vivir con los $20 que recibe de pensión jubilar. Los gastos de su casa sobrepasan lo que junto con su esposo (también jubilado) pueden reunir para pagarlos.
Alega que nadie merece ser tratado de esa manera cuando uno ha dedicado su vida al trabajo. Mi esposo tiene 75 años y como yo, ya está viejo y enfermo. Son las palabras que no deja de repetir a todas las personas que pasan para alentarlos. Algunos les donan cosas que les permitan continuar con su protesta.
El principal problema de Norma Ortiz es su enfermedad de obstrucción a las arterias. Antes daba clases de serigrafía en Playas (Guayas), pero ahora enferma, ya no puedo viajar, se lamentó. (FI)
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Hora GMT: 19/Septiembre/2008 - 01:38
