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Los 8 meses últimos, se encargaba de las tareas del hogar, llevaba y recogía a sus niños de las escuelas, tal como lo hizo el día en que decidió terminar con la vida de sus hijos y de ella
Aunque la mancha de sangre en el patio trasero ya fue borrada, en la retina y recuerdo de los inquilinos y vecinos del condominio Forestal 1, situado en la avenida Machala y Bolivia, al sur de Guayaquil, la tragedia aún sigue latente y no se borra.
Santiago Morán, mecánico de profesión y vecino del sector por más de 30 años -aún entre despierto y dormido- ve los restos y sangre de Jéssica Burbano Bruque y sus dos únicos hijos, Nigel (6) y Tony (3), esparcidos por el suelo. "Aún me cuesta trabajo conciliar el sueño y me entra hasta un poco de medio", repite.
Mientras, en el entorno del vecindario, desde la tarde del último lunes cuando ocurrió la desdicha, las teorías son varias y todas ligadas a sobre cómo se pudo haber evitado que la joven madre, enferma de esquizofrenia, se convirtiera en la protagonista de la historia más siniestra y conmovedora de este año en Guayaquil.
Sobre todo, cuando, como antecedente, la mayoría de los vecinos coincide en que la madre, de 30 años, constantemente mostraba su miedo exagerado por los actos de inseguridad en la ciudad. Y más cuando entró en crisis, hace un año, al enterarse que en un bloque adjunto una mujer mató a su esposo.
Aquella historia la impactó mucho, tanto -dicen las vecinas, que ahora prefieren no ser identificadas- que la ingresaron al hospital psiquiátrico Lorenzo Ponce, donde estuvo casi seis meses, tal como fue confirmado por el director de la dependencia médica.
Sin embargo, regresó a su hogar antes de la Navidad de 2007, pues, según los datos proporcionados por su esposo a los investigadores de la Polícía, el irlandés Nigel Antonhy Browne, estaba más tranquila y extrañaba a los niños.
Su comportamiento, durante los ocho meses últimos, habría sido normal. Se encargaba de las tareas del hogar, además de llevar y recoger a sus niños de las escuelas, tal como lo hizo el día en que decidió terminar con la vida de su pequeños y luego con la suya.
Pero, asimismo, otras personas como Ana Padovani confirman que desde hace dos semanas se mostraba algo retraída y que usualmente desde el departamento N.° 101 de los Burbano-Browne se escuchaban los gritos de Jéssica.
Vigilancia médica
Pero, ¿debía un paciente de esquizofrenia estar a cargo de sus niños sin la vigilancia de una tercera persona? La respuesta para Bernardo Arauz, psicólogo y terapeuta familiar, es que no.
Lo más lógico, y con el fin de prevenir un hecho fatal como el ocurrido, asegura el experto, es que Jéssica Burbano siempre debió contar con una red de apoyo de la misma familia, que siempre esté pendiente de ella.
Sobre todo, aduce el especialista, cuando se conoce que un paciente como la joven madre sufre un constante trastorno del cual no es consciente.
Además, acota que frecuentemente un enfermo tiene el sentimiento de estar controlado por fuerzas extrañas. Poseen ideas delirantes que pueden ser extravagantes, con alteración de la percepción, afecto anormal sin relación con la situación y autismo entendido como aislamiento.
"Asumen reacciones inesperadas y mucho depende del tipo de esquizofrenia que padezca", citó Arauz, y precisó que la enfermedad se desarrolla por antecedentes familiares o también por el consumo de sustancias como drogas y alcohol.
Entre las sustancias relacionadas se destaca que del 30% al 40% de los esquizofrénicos presentan problemas de abuso de alcohol; el 15-25%, problemas con el cannabis; del 5% al 10% abusa o depende de la cocaína, aunque también se incluye el abuso de nicotina, muy frecuente en estos pacientes. Pero, asímismo, Arauz explica que un paciente esquizofrénico nunca puede vivir sin medicamentos.
"Esto debe ser siempre pese a lo fastidioso e incómodo que pueda parecer. Requiere estabilizar su sistema nervioso y eso se logra con pastillas", precisó.
Cuatro tipos de esquizofrenia
Existen cuatro tipos de esquizofrenia: la apranoide, que se caracteriza por que el enfermo tiene una o más ideas delirantes de grandeza o persecución, a más de ello se tienen alucinaciones auditivas frecuentes, con un lenguaje desorganizado cargado de ansiedad, ira, tendencia a discutir y tener actitudes violentas.
También existe la denominada desorganizada, que contempla un lenguaje y comportamiento descoordinado con afectividad inapropiada e incoherente.
La catatónica tiene una marcada alteración psicomotora que puede incluir inmovilidad motora o actividad motora excesiva. Además de negativismo extremo o mutismo con peculiaridades del movimiento voluntario con posturas extrañas y movimientos estereotipados.
Mientras que en la simple y hebefrénica no hay alucinaciones ni delirios, pero el enfermo pierde sus capacidades, no da abasto, suele darse a un comienzo temprano (entre 12 y 13 años).
Otra de las características médicas que dan los expertos es que del 20% al 30% de los pacientes logran llevar una vida relativamente normal. El otro 20-30% experimenta síntomas moderados. Y el 40-60% restante lleva una vida perturbada por el trastorno. Asimismo, se determina que un paciente esquizofrénico es internado con el fin de ser estabilizado con la medicación y para evitar que se lastime o dañe a otros, o con el fin de protegerlo de las ideas suicidas u homicidas, para proveerle cuidados básicos: alimento, higiene, reducir el nivel de estrés y ayudarlo a estructurar sus actividades diarias, tal como habría ocurrido con Jéssica Burbano.
"La duración dependerá de la gravedad del padecimiento y de la disponibilidad de recursos para el tratamiento ambulatorio y siempre que no se lo descuide", concluye el experto. (NMCH)
Casos
Suicidios desde edificios
Otros dos suicidios desde edificios se han reportado recientemente en Guayaquil.
Uno de ellos ocurrió el 4 de agosto pasado, cuando la argentina Claudia Zamora, de 27 años, se lanzó desde el balcón del piso 12 del condominio donde vivía, situado en Boyacá y Colón, centro de la ciudad.
Durante la caída, el cuerpo de la víctima se impactó contra un poste de alumbrado público de aluminio y lo derribó.
Al parecer, un problema amoroso la llevó a tomar esa determinación, según revelaron días después las investigaciones policiales. Tenía más de 12 años viviendo en la ciudad y se dedicaba a la venta de tarjetas telefónicas.
Margarita Barrén hizo lo mismo 11 días después. Se lanzó desde el segundo piso del edificio donde habitaba en las calles Eloy Alfaro y Letamendi, en el centro sur de Guayaquil. Tras la caída, su cuerpo fue arrollado por un bus de la Metrovía que pasaba por el lugar. Jonathan Dáger manifestó que su madre se suicidó por depresión, pues no le habían pagado un dinero que tanto necesitaba.
PUNTO DE VISTA
Esquizofrenia, la primera patología en psiquiátricos
"El 50% de las consultas que registran los hospitales psiquiátricos son por esquizofrenia. Ello la convierte en la primera patología", afirma el psiquiatra Vladimiro Oña, quien asegura que la falta de investigación en el área impide establecer el índice de la enfermedad en el país.
Según el especialista, la esquizofrenia es una enfermedad crónica incurable que se manifiesta en la adolescencia (12 a 22 años), aunque puede aparecer más tarde.
Los síntomas fundamentales son pérdida de la voluntad, indiferencia afectiva y aislamiento. "Pierde toda relación social, deja de cumplir con sus actividades, sean profesionales o académicas, y descuida su calidad de vida", explica.
Aunque hay varios tipos de esquizofrenia, el desarrollo de la medicina ha mejorado el procedimiento para controlar estas patologías. "El tratamiento es farmacológico, ocupacional y psicoterapéutico. Como a cualquier ser humano, el paciente debe conocer en qué consiste su enfermedad. El apoyo de la familia es primordial para superar el problema", sostiene. Por otro lado, Oña destaca la importancia de desmitificar las enfermedades psicológicas. "Una enfermedad por sí misma no desencadena cuadros de agresividad o violencia. Sin embargo, el tratamiento debe ser periódico y constante", aclara, en alusión a la mujer guayaquileña de 27 años que se suicidó junto a sus hijos.
A su juicio, la familia debe comprender que algunas actitudes son resultado de la enfermedad y su trato hacia ellos debe ser de respeto y consideración. "Es importante no juzgarlos. A veces tienden a descalificarlos por las limitaciones particulares del paciente. Ello solo puede empeorar el cuadro, mucho más cuando son abandonados por sus allegados", añade.
Así, Oña también destaca el rol de los profesionales. "Todos debemos estar en capacidad de comprender el problema. Aún existen prejuicios al respecto, la palabra "loco", por ejemplo, es una visión despectiva de estos pacientes", concluye. (GM)
Un Millón de suicidios
ONU expuso cifras mundiales esta semana
Casi un millón de personas se suicida cada día en el mundo o una cada 40 segundos. Esta realidad podría evitarse si se acabara con el estigma que rodea a esta acción.Lo afirmó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se celebró esta semana. (AFP)





