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Japón: una inversión que salva vidas

Publicado el 13/Marzo/2011 | 00:29

El Gobierno invierte en grandes sistemas de alarma, edificaciones antisísmicas y en educación preventiva para sus ciudadanos

Japón es un archipiélago situado sobre el cinturón de fuego del Pacífico, una zona propensa a los movimientos telúricos, superiores a los 6 grados en la escala de Ritcher. Por esa razón, el país ha concentrado todo su esfuerzo y ha utilizado todas sus tecnologías para construir los edificios más resistentes del mundo.

A pesar de esto, el quinto terremoto más fuerte en la historia del mundo que azotó las costas del Japón con una intensidad de 8,9 grados pudo con la estructura de muchas viviendas y grandes edificios, especialmente en las ciudades del norte del país, como en la industrial Sendai y en toda la prefectura de Fukushima.

Mientras en Tokio, ubicada al suroeste del epicentro del sismo, cuatro millones de casas se quedaron sin luz y numerosos edificios se tambalearon. Mientras tanto, en la vecina Yokohama, los tejados de algunos bloques se derrumbaron, según la emisora NHK.

Pero si el mismo movimiento telúrico se hubiera producido en cualquier otra parte del planeta con tan alta densidad de población y con la fuerte intensidad con la que se presentó en el Japón, las dimensiones de la catástrofe hubieran sido infinitamente mayores.

Según el diario español El País, el Japón es uno de los países más preparados para contener los devastadores efectos de un terremoto, lo que ha servido para reducir la cifra de muertos y los daños materiales del sismo del pasado viernes.

El Gobierno invierte un gran esfuerzo en sistemas de alerta, infraestructuras antisísmicas y, especialmente, en la educación de sus ciudadanos para estar listos ante cualquier catástrofe.

Los códigos urbanísticos son de los más estrictos del mundo. Muchas ciudades cuentan con altavoces para alertar de la inminente llegada de un tsunami y los japoneses aprenden desde la escuela cómo deben reaccionar ante un terremoto.

Tantas cautelas se explican porque el país se encuentra en una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta y concentra el 20% de los terremotos mundiales con una magnitud de 6 grados o mayor.

Cuando se produce un terremoto, la televisión pública NHK difunde detalles sobre su magnitud y la localización del epicentro del sismo; acto seguido, se conoce si existe una alerta de tsunami y qué áreas pueden ser las más afectadas.

El Sistema de Alarma de Tsunamis, creado en 1952, es uno de los más sofisticados del mundo. Está ideado para emitir una señal de advertencia de este fenómeno en menos de tres minutos desde que se produce el sismo.

En la mayoría de ciudades, un sistema de altavoces informa del peligro a los vecinos. Y, en algunas zonas rurales, los residentes tienen radios distribuidas por los ayuntamientos en las que se les dan a conocer las instrucciones de evacuación.

Las ciudades y pueblos costeros tienen refugios en zonas elevadas y algunas construyeron barreras de contención de las olas. Pero, además, los japoneses conocen bien lo que deben hacer cuando se produce un sismo.

En las escuelas, los niños aprenden durante los simulacros que deben resguardarse debajo de su pupitre en caso de sismo, y los adultos saben cuál es el centro de evacuación más cercano a sus casas: en la mayoría de los casos, son instalaciones deportivas y parques.

Los edificios altos están diseñados para que sus estructuras se balanceen durante un terremoto, lo que evita el riesgo de derrumbe. Si un terremoto alcanza una cierta magnitud, el tren bala y las plantas nucleares se detienen instantáneamente. (DVM)

Una construcción eficiente evita la caída de las edificaciones

En el Japón, las estructuras de los edificios están tan reforzadas que, a su lado, los edificios de otros países parecen castillos de naipes. Desde la Edad Media, el país levanta edificaciones a partir de vigas de bambú y paredes de papel arroz preparadas para soportar la vibración de sus cimientos. Sin embargo, a partir del fuerte terremoto registrado en 1923, que dejó 142 muertos y cuantiosos daños materiales, los edificios se empezaron a construir con acero. Más tarde, el país pasó a emplear cimientos forjados de hormigón.

Según el diario español El Mundo, la ingeniería anti-sísmica japonesa diseña edificios simétricos y elásticos que absorben la vibración del suelo. Otro factor de protección es la distribución vertical del peso. Cuando se construye un bloque de viviendas, se procura que los pisos inferiores sean los que soporten la mayor cantidad de peso, mientras que los de arriba son muy ligeros. Además, entre más amplia sea la base del edificio, mejor resisten los embates del sismo. La normativa en la construcción japonesa también exige una separación de varios centímetros entre las medianeras de los bloques, para permitir que los edificios cimbren sin que se golpeen entre sí y para evitar un efecto dominó. (DVM)

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Tags : Construcción  Japón 


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