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Iván Vallejo: "La nieve caía con abundancia"

Publicado el 04/Abril/2008 | 00:00

‘Esta nota les escribo de camino al Campamento Base (CB) del Dhaulagiri, al pie de la cara oeste de la montaña, en un sitio que se denomina Campamento Italiano a unos 3 610 m, a dos días de llegar a nuestro destino.

El domingo 30 de marzo, a las 15:30, llegamos a este lugar con la nevada pisándonos los talones. Mientras arribaba el grueso de porteadores, la nieve caía con abundancia y las paredes de la montaña se iluminaban a intervalos con los rayos que descargaba la tormenta. Los copos que caían eran enormes y en cuestión de una hora todo el lugar quedó de blanco absoluto. Uno a uno iban llegando los porteadores con las cargas, y ellos mismos, blanqueados completamente.

Las horas pasaron tomadas de la mano con la nevada y nosotros entumecidos e incómodos aguantando el frío en la carpa comedor, que la montamos in extremis.

La nevada paró a las 20:00, salieron por fin las estrellas, cenamos y nos fuimos a dormir preocupados por lo que podría suceder al día siguiente.

El lunes 31 de marzo amaneció completamente despejado, cielo azul al frente, y a las espaldas la descomunal pared oeste del Dhaula, pero las noticias eran muy malas: casi todos los porteadores no querían continuar con el trabajo porque veían muy duras las condiciones de la marcha hasta el Campo Base. En una desigual negociación, con la dificultad del idioma de por medio, con impotencia nos resignábamos al abandono de 80 porteadores. Nos quedábamos únicamente con 20 de ellos para cargar 3 500 kg.

La situación era complicada, sin duda.

El martes 1.º de abril, a las 06:30 nos despertamos con el vocerío de los porteadores subrayado por la voz chillona de las tres chiquillas sherpanis (femenino de sherpa) que eran parte del plantel.

Tal como temíamos, había una nueva deserción. Se marchaban nueve porteadores (incluidas las tres mujeres, que eran de las más fuertes) y nos quedábamos solo con 11 para todo el equipo que hemos traído. Era lógico entender el abandono, con nieve fresca hasta las rodillas y en las condiciones precarias que se mueven, no había mayores argumentos para convencerles de que se quedasen a terminar el trabajo.

La situación había cambiado de difícil a dramática. Simplemente nos quedábamos abandonados en un lugar del Himalaya a dos días del CB del Dhaulagiri.

Aceptado el problema, había que buscar la solución, y esta era única: que ingrese un helicóptero y nos saque de este hueco.

Cuando les escribo esta nota son las 16:00 del martes (para variar, sigue nevando), ya hemos hecho la gestión que corresponde y nos han indicado que el jueves (ayer) vendrá un helicóptero a sacarnos de este sitio y que en 10 minutos de vuelo nos deposite en el destino por ahora esperado, en el CB del Dhaulagiri.

Con mi afecto desde Nepal. Iván’

Hora GMT: 04/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito

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