El ex presidente del Barcelona apuntala los programas de vivienda del gobierno de Rafael Correa. Estuvo con el PSC
Isidro Romero Carbo es un hombre que se mueve por el mundo y que se codea con gente que habla idiomas distintos. Igual puede estar cenando en el restaurante exclusivo de la torre Eiffel, o en una fiesta privada en Madrid con los amigos del Rey. Igual puede estar disfrutando del séptimo arte en el Festival de Cannes, como descansando en su casa del lago de San Pablo, en Imbabura. Igual puede estar inaugurando casas populares junto a Jaime Nebot, como presentando un plan similar junto a María de los Ángeles Duarte.
Igual de cómodo se presentaba junto a los socialcristianos, como lo hace ahora al lado de los líderes y candidatos de Alianza País. Igual puede lanzar elogios a Abdalá Bucaram, como lo hizo hace pocos días para referirse a Rafael Correa. Todo esto lo ha hecho Romero a sus 66 años.
Dirección del Barcelona Este hombre de negocios -riobambeño por casualidad- pasa actualmente poco tiempo en el país, razón por la que es difícil conseguir una entrevista con él. No siempre fue así. En 1982, apareció en la escena pública al asumir como un joven impetuoso la presidencia del club de fútbol más popular del país: Barcelona. Desde entonces, invirtió en el equipo millones de dólares que salían principalmente del imperio económico que lideraba su suegro, Luis Noboa Naranjo. Con ese puntal, no pasó mucho tiempo para que el ídolo del astillero comience a coleccionar títulos. En 1985 fue el primer campeonato pero vinieron seis más, agregando dos vicecampeonatos de América. En el camino consiguió el financiamiento del gobierno de León Febres Cordero de 200 millones de sucres para levantar el estadio del equipo, que con los años una asamblea le puso su nombre.
La primera era Romero en Barcelona fue exitosa pero terminó en la polémica: en 1996 entregó la presidencia al entonces mandatario Abdalá Bucaram, que cumplía así un viejo sueño. Desde entonces las cosas se complicaron en el equipo, agobiado ya con deudas difíciles de pagar. Ese mismo año se bautizó en la política formal, aceptando ser candidato a diputado del Guayas por el Partido Social Cristiano. Fue el más votado, pero en el Congreso no le fue bien porque ni su promocionada Ley del Deporte tuvo acogida entre sus colegas. Después diría que fue error ese paso.
Lo siguiente fueron cambios en su vida personal. Murió su suegro y se divorció de su esposa, Isabel Noboa Pontón. Volvió a casarse en España con Victoria Millán Astray y desde entonces ese país se convirtió en su domicilio principal. Incluso cuando decidió volver a la presidencia de Barcelona, en el 2005. La nueva experiencia fue un fracaso, al punto que Romero renunció al año siguiente, enviando por correo electrónico su decisión, empujada por las críticas que se hacían de que manejaba el equipo a control remoto.
Viviendas populares
Para entonces, Isidro Romero ya había incursionado en el área de la construcción de viviendas populares, a través de su empresa Walltech. La novedad es que utiliza paneles de acero revestidos de mallas que permite levantar una vivienda en siete días. Con este negocio ha llegado a países tan lejanos como India o de la región, como Chile. Pero eso no ha significado descuidar sus intereses en el Ecuador, que incluían el sector eléctrico para lo que se asoció con la española Unión Fenosa. También siguió con los centros comerciales. En viviendas fue uno de los primeros constructores del plan Mucho Lote, impulsado por el alcalde Jaime Nebot, quien es además, el presidente vitalicio de Barcelona, designación propuesta por Romero.
Con Rafael Correa no se conocían mayores vínculos. Pero el nombre de Romero aparece entre sus aportantes de la campaña de 2006 con $50 000, gestionados, según gente del partido, por Fabricio, hermano del entonces candidato. Ya en el gobierno, Romero se involucró con el proyecto del Ministerio de Vivienda para la construcción de casas populares. El grupo Urbanis, de Romero, levantó en el 2008, 2 300 viviendas. Otros constructores se quejaron y hablaron de preferencias.
La última aparición de Romero fue en la presentación del plan Ciudad Linda de Durán, junto a la ex ministra y ahora candidata, María Duarte, a quienes también acompañaba la candidata a prefecta, Pierina Correa. Llamó la atención el discurso de Romero, que defendió apasionadamente a este gobierno, "que ha construido más casas que ningún otro. Esto sí es un equipo", dijo el pasado 26 de febrero en medio de banderas verdes.
Cuando en una entrevista pasada a Isidro Romero se le preguntó en que quedaron sus aspiraciones presidenciales, deja abiertas sus aspiraciones. "Yo nunca digo que jamás volveré a la política o nunca seré candidato a la presidencia de la República". Quienes lo conocen dicen que esa es su mayor ambición que no ha desechado por completo.
Su vida en España, no obstante, también le pasó factura: el año pasado, el presidente de Barcelona, Eduardo Maruri, decidió vender el nombre del estadio al Banco Pichincha y dejó de llamarse Isidro Romero.
Sobre aquello, Romero solo comentó que "antes de tomar una decisión, debieron consultar con los hinchas y socios que fueron quienes pusieron el nombre anterior".
Mientras tanto, la vida de Isidro Romero sigue un ritmo de empresario exitoso codeado con marqueses e inundado de glamour. Lo que no impide que sea ahora un nuevo puntal del gobierno de Alianza País. (MPH)
Hora GMT: 09/Marzo/2009 - 05:02

09/Marzo/2009 a las 21:18
Se les olvidó de la gerencia general de Martinizin...