Cuatro hospitales y torres de consultorios se construyen en Guayaquil, Quito y Ambato a un costo de 80 millones de dólares. La salud es el nuevo nicho para los constructores.
Hoy, en la denominada Ciudad del Sol, al norte de Guayaquil, se colocará la primera piedra de lo que será Omnihospital, obra cuya construcción se inicia sin endeudamiento alguno, con el aporte directo de cientos de inversionistas y marca además un nuevo rumbo en la inversión inmobiliaria: la infraestructura en servicios de salud que contagió a otros promotores del país.
A mediados de los 90 fue el tiempo de los centros comerciales, proyectos que recibieron un gran impulso a inicios del año 2000 hasta el punto de convertirse en un boom en todo el país.
Le siguió la infraestructura hotelera y finalmente los proyectos habitacionales.
Pero ahora todo indica que es la época de las clínicas y hospitales y otras inversiones relacionadas con el área de la salud que bordean los 80 millones de dólares.
Hospital del Sol
Omnihospital, es promovido por Pronobis, la división inmobiliaria del Grupo Nobis. El proyecto estimado en 16,8 millones de dólares, estuvo en estudio durante siete años con el fin de conocer el mercado al que se dirigía y finalmente hace cuatro meses salió a la venta a través de un mecanismo de titularización, el primero emprendido para un proyecto de esta naturaleza en Ecuador y la región.
Se ofertaron al público 2.800 Valores de Títulos de Participación (VTP) que se canjearán por acciones una vez terminado el proyecto.
A la fecha ya se han vendido cerca de 2.500 e invitó a los profesionales médicos y al público en general.
Los primeros poseen una participación del 33 por ciento, aunque se proyectaba una base de apenas el 10 por ciento.
Muchos de ellos son médicos que ejercían en Chile y Estados Unidos y que gracias a esta opción decidieron retornar al país, comenta César Mesa, presidente ejecutivo de Pronobis.
Cada VTP tiene un costo de 6.000 dólares que se paga en cuotas mensuales de 230 dólares hasta que termine la construcción, prevista para el segundo semestre de 2008.
Los inversionistas tendrán beneficios tales como descuentos en los servicios y se identificarán a través de una tarjeta que les permitirá tratamientos preferenciales, pago una habitación sencilla pero me dan una suite si está disponible, cita como ejemplo Mesa.
El mecanismo de titularización pasó por varios filtros, como son el Consejo Nacional de Valores, La Superintendencia de Compañías, la Bolsa de Valores y recibió una calificación de riesgo de triple A por lo que hasta la Corporación Financiera Nacional (CFN) está entre sus inversionistas.
Paralelo a Omnihospital, Pronobis desarrolla la construcción y venta de dos torres de consultorios, contiguas al hospital, con el fin de que los médicos puedan estar más cerca de la zona.
La inversión alcanza los 15 millones de dólares y los consultorios se venderán como propiedad horizontal.
El tercer Kennedy
También, en mayo se pre entregará uno de los tres edificios del nuevo Hospital Clínica Kennedy que se construye en Samborondón, el tercero del grupo que se unirá a aquellos de la ciudadela Kennedy y La Alborada en Guayaquil, y en el cual sus promotores invierten 15 millones de dólares.
Este constará de tres torres Alfa, Beta y Gama que entre el piso dos al quinto albergarán al hospital y el resto se destinará a consultorios.
Todo el primer edificio está vendido y se entregará en mayo para que los médicos hagan sus adecuaciones entre junio y julio y empiecen a operar, anunció Elio Wong Lama, gerente administrativo.
El segundo edificio, también vendido en su totalidad, se entregará en diciembre.
Pensamos que a partir de julio vamos a operar con emergencia, en agosto funcionará la farmacia y el laboratorio clínico, en septiembre estará listo el centro de imágenes y hasta octubre y diciembre estará operando el hospital completo, adelantó.
Según Wong la población óptima para montar un hospital es de 100.000 habitantes.
Samborondón apenas posee 20.000 y sube a 50.000 con la población flotante, sin embargo la expectativa y la demanda fueron tales, que el proyecto se adelantó tres años a lo programado.
Para nosotros el hospital de Samborondón no es solo eso, sino sus zonas de influencia. Así como pensamos en Alborada, que tiene una población fija de 150.000 habitantes, y con todas las áreas de influencia cerca de 250.000 habitantes, pensamos en un hospital pequeño de 40 camas pero de muchísima tecnología. Los hospitales necesitan de cierto número de años para afianzarse en el medio y tener una cierta relevancia, explica.
Atención para los valles
La necesidad de ofrecer servicios hospitalarios a cerca de 25.000 familias del sector de los valles de los Chillos y de Tumbaco, fue lo que impulsó a varios promotores a construir el Hospital de los Valles, cuya apertura está programada para el 23 de mayo.
Walter Wright, uno de los principales inversionistas, indicó que la obra estimada en 25 millones de dólares involucra además a varios promotores inmobiliarios, 250 médicos, un arquitecto, el Grupo Eljuri y la Universidad San Francisco de Quito. Cerca del 65 por ciento de la capitalización se obtuvo gracias a la venta de 1.500 participaciones a un costo de 10 mil dólares cada una.
El Hospital de los Valles tiene su bandera en la especialización, es decir, los consultorios médicos no estarán mezclados sin distinción de rama, sino agrupados según su especialidad para comodidad de los pacientes.
Cuenta con una extensión de 27 mil metros cuadrados de los cuales se destinan ocho mil para los 370 parqueaderos y cerca de 20 mil para servicios de hospitalización, un edificio especial para diálisis, áreas independientes para lo relacionado a maternidad y cuidados de niños.
La infraestructura contempla 100 habitaciones, ocho quirófanos, 80 consultorios, atención ambulatoria, emergencias y un helipuerto, con capacidad para atender casos de emergencia que se originen dentro de la provincia, o incluso en el oriente del país.
La construcción demoró un poco más de un año, aunque el proyecto se lo mentalizó desde hace cuatro.
En el centro del país
De los siete millones contemplados en el proyecto inicial, los promotores del Hospital Milenium de Ambato lograron reunir las dos etapas de construcción en una sola, totalizando una inversión de 10 millones de dólares.
El proyecto, primero de sus características en la ciudad, empezó en 2005 con la promoción de paquetes de servicios familiares de salud.
Se podía acceder a descuentos del 12 al 100 por ciento en más de 45 servicios médicos hospitalarios.
Los paquetes arrancaron con un una inversión de 4.500 dólares, pero al final del proyecto se incrementaron en 6.150 dólares debido a la alta demanda.
Hoy tienen vendidos 700 de los 1.200 paquetes ofertados, que aportaron a financiar el hospital junto con la venta de las torres de consultorios.
La forma de financiamiento se dio por cuatro vías: al contado, con un descuento del 10 por ciento o del cinco por ciento; crédito directo mediante una entrada de 250 dólares y el saldo hasta 60 meses plazo; y por medio de tarjeta de crédito.
El producto es heredable: Si yo fallezco mi esposa y mis hijos pueden incorporar a mi papá dentro del paquete, de tal manera que en 30 o 40 años a lo mejor quienes lo iniciamos no estamos vivos, pero nuestros nietos y bisnietos se beneficiarán de la inversión realizada, asegura Washington Chang, gerente general, quien añade que en Ecuador la inversión privada en centros de salud se da como una respuesta a la poca atención gubernamental en el área.
Como inversionistas del Milenium, que estará listo a principios de septiembre, están los Grupos Cuesta (Plasticaucho Industrial), las familias Sevilla (dueños de algunos concesionarios automotrices) y Albornoz (vinculados a la banca), quienes no son accionistas mayoritarios, pero participaron en la compra de paquetes para dar un respaldo para atraer nuevos capitales.
La administración estará a cargo de la American Hospital Management Corporation, que tiene 10 años en el negocio hospitalario con administraciones en varios hospitales de Centroamérica y el Caribe.
Cuatro proyectos en Guayaquil, Quito y Ambato, sustentados por conocedores ya sea del tema inmobiliario u hospitalario que llenan un nicho de competitividad tanto en la atención de la salud como en una alternativa de inversión: una idónea prescripción.
Karen Correa y Pamela Velasco
Ciudad Quito





