La Defensa Civil informó ayer que, hasta el momento, suman en el país 37 muertos por el temporal, 12 344 familias evacuadas, 10 600 viviendas afectadas y 127 191 hectáreas de cultivos dañadas.
Sin embargo, no coinciden todas las cifras de las pérdidas materiales y se requiere una evaluación más precisa de los daños en el sistema vial, en las carreteras y puentes, y las pérdidas y daños en miles de viviendas.
Las fuertes lluvias no cesan y se producen nuevos deslaves y grietas. En Biblián y zonas aledañas, por ejemplo, se registraron ayer daños en más de un centenar de viviendas.
Deberá, pues, complementarse, en los próximos días, la evaluación de pérdidas y daños para cuantificar los costos de la recuperación de los cultivos arrasados, las reparaciones viales, la reconstrucción de viviendas y el reasentamiento de grupos de damnificados que perdieron sus viviendas asentadas en zonas de mayor riesgo.
No solo urge llegar con el auxilio, en estos momentos, a todos los damnificados, sino prever las acciones cuando concluya la emergencia. Esta suele ser la etapa más difícil, cuando se reduce inclusive el impacto informativo por las áreas afectadas.
Y más importantes son aún dos otras tareas pendientes: establecer responsabilidades de autoridades y organismos que no han ejecutado obra alguna de prevención y establecer una política clara y planes financiados para que, en un próximo invierno fuerte, no se repita la misma, parecida y trágica, historia.
Hora GMT: 14/Marzo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO
