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Intolerancia

Publicado el 22/Junio/2009 | 00:12

Por Diego Araujo Sánchez

El sabelotodo se cree que conoce de todo y habla hasta por los codos de los temas más dispares, con la misma presunción de sabiduría: desde sobre el suculento desayuno o la sopa que se sirvió en el día, hasta el trascendente manejo de la economía, política y la buena o mala salud de la moral pública. El sabelotodo tiene la última palabra. Nadie posee la verdad completa sino él. Nadie tiene tanta razón como él. En esta actitud del sabelotodo se halla el huevo de la serpiente del dogmatismo y la intolerancia. ¿Quién más capacitado que él para señalar los rumbos del cambio y llevar a los demás al reino de la felicidad? Todo lo que se ha hecho antes que él no vale para nada. La oscuridad, las tinieblas de la larga noche le precedieron en su paso por el mundo. Quienes habitan ahora en ese mundo en trance fundacional se dividen antes sus ojos en dos categorías: los que se hallan a favor de él y los demás, sus enemigos.

La supremacía ideológica corresponde al campo de las doctrinas e ideas que profesa el sabelotodo, en donde tiene él mismo su propio monumento en la construcción de esa ideología. Desde aquel superior otero, se distingue con la mayor claridad el bien y el mal, se lanzan ataques a troche y moche contra quienes discrepan de la visión del sabelotodo, se desvaloriza el punto de vista contrario y diferente, y al opuesto se lo convierte en enemigo.

El sabelotodo en el poder promueve un aparato estatal, un movimiento o partido único, un buró, un comité de disciplina para tener en sus manos las riendas de todos los poderes. Así se asegura que los demás marchen por su mismo rumbo hacia la luz. La presunción de superioridad lleva a la visión única y la obsesión por control y la intervención. El sabelotodo jamás duda ni se equivoca. La presunción de tener solo la verdad y nada más que la verdad le lleva propiciar la censura y el control de la información: comités para imponer sanciones y clausurar. Desde la superioridad y las certezas ideológicas, es posible señalar el camino de la buena conducta y la moral a los demás. La paja en ojo ajeno…

La raíz de la intolerancia se halla en la presunción vanidosa de que un solo individuo o un grupo es el depositario de la verdad y el bien. Desde allí, como la experiencia de la humanidad nos ilustra, se han derivado escandalosas injusticias.

Estas reflexiones son una interpretación libre del contenido humanista de una famosa película clásica, Intolerancia de David Griffith, en la cual, por un montaje paralelo, se narran cuatro historias -la caída de Babilonia, la muerte de Cristo, la matanza de los hugonotes durante la noche de San Bartolomé en Francia y una huelga de trabajadores a principios del siglo XX- que tienen como vínculo temático la intolerancia religiosa, política o moral padecida por los personajes de cada una de ellas en diversos momentos de la humanidad. Las escenas se entrelazan por una imagen inspirada en poemas de Walt Whitman: la de una mujer meciendo una cuna, alegoría universal del amor tolerante.

Cuando se agitan los vientos de intolerancia desde el poder, es imprescindible recordar la actitud contraria, la de la tolerancia, como una virtud personal y colectiva clave para la vida social y la experiencia democrática.

araujo@hoy.com.ec

Hora GMT: 22/Junio/2009 - 05:12

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Comentarios

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  1. 1 Johan Sebastian desde - Guayaquil

    Será que encontramos asombrosas similitudes con el acontecer actual? solo pregunto....

  2. 1 Ivon Cecilia Reyes desde - Barranquilla-Colombia

    El sabelotodo en el poder promueve un aparato estatal, un movimiento o partido único, un buró, un comité de disciplina para tener en sus manos las riendas de todos los poderes. Así se asegura que los demás marchen por su mismo rumbo hacia la luz………….Cualquier parecido con el señor Correa NO es coincidencia…..es real. Muy buena opinión, excelente columna señor Diego.

  3. 1 Eduardo Peña Triviño desde - Samborondón

    Muy buen escrito. Felicitaciones al Sr. Araujo por su lucidez. Viene muy oportuno en esta época de fundamentalists y fanáticos. Saludos, E.

  4. 1 carlos c desde - guayaquil

    Excelente editorial,asi es la descripcion de este personaje qe a resultado tan nefasto para nuestro pesar, de los ecuatorianos,la unica explicacion, qe se puede concebir es de qe algo anda muy mal en la mente de esta persona, y eso es muy peligroso, sin exagerar,ya qe desgraciadamente dirije las riendas del pais, y como recordaremos, su actuar era muy diferente cuando era candidato, por lo qe nos engaño a TODOS,para conseguir sus propositos,llegar al poder y dar rienda suelta asus caprichos y complejos, eso no es lo qe qeriamos,ahora qeda soportar las consecuencias, hasta cuando?

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