Por Mauricio Pozo Crespo
El país no se puede parar por las circunstancias del entorno internacional. Tampoco los ecuatorianos debemos bajar los brazos o esperar sentados a que nos caiga el grueso del impacto externo. La crisis no es razón para agachar la cabeza o dejar de cumplir nuestras obligaciones. Es precisamente lo contrario, una invitación a reaccionar, a corregir errores y a seguir caminando pero con los ojos bien abiertos, y sobre bases seguras y prudentes. No se trata de dejar de consumir o de invertir, se trata de que tales decisiones se sustenten en criterios acordes a las circunstancias. Obviamente que efectivamente se produce estancamiento económico, se difieren proyectos, se postergan decisiones, sin embargo, hay que seguir.
Esto lleva a que las decisiones de Gobierno recojan lo que hace un padre de familia que trabaja en dos lugares y pierde uno de sus empleos. Necesariamente debe redefinir su consumo, debe priorizar sus gastos, debe alejarse de ciertos lujos que pudo haberse acostumbrado y empezar activamente a buscar otro empleo que compense los ingresos que está perdiendo. Si por el contrario, ese jefe de familia busca endeudarse para reemplazar los ingresos que ya no tiene o sigue gastando fiando o firmando papeles como si nada hubiera pasado esperando que la suerte le regrese, lo más probable es que terminará perdiendo su patrimonio, es decir, su casa o sus cosas, no podrá atender las prioridades de su hogar como es la educación de sus hijos o la alimentación y terminará quebrado.
El Gobierno del Ecuador ha cometido errores de diversa magnitud en los casi dos años de la actual Administración. De vivir el país en el pasado con precios del petróleo de $20 ó $30 el barril, se acostumbró e vivir con precios de más de $80 el barril. De aumentos salariales del 5% o 10% por año, ajustó los sueldos a más del 20% por año. De subsidiar un 10% o un 20% los precios de los combustibles a subvencionarlos sobre el 100% y en algunos casos hasta 10 veces el costo. De un pasado de búsqueda de recursos en el exterior por problemas de falta de plata a asumir con prepotencia la temporal abundancia de recursos y confrontar con países, organizaciones y empresas del exterior sin buscar soluciones inteligentes y amigables a problemas que hayan existido. Es decir, optó por la vía de la típica actitud arrogante de un nuevo rico que creyó que su nueva coyuntura le iba a durar toda la vida. Se cambiaron los papeles. La tortilla se está virando. Es prioritario que cambian las formas y los fondos. De comportamientos agresivos, confrontacionales y soberbios a actitudes serenas, maduras y responsables. Los elementales y sanos principios de un padre o madre de familia que se ajusta cuando tiene problemas y que guarda siempre relaciones dignas pero educadas con sus vecinos hasta para que le ayuden si necesita. ¿Es esto pedir mucho?
mpozo@hoy.com.ec
Hora GMT: 03/Noviembre/2008 - 05:07

03/Noviembre/2008 a las 11:45
SR ARTICULISTA: PERO SI USTED NI CON SU "SAPIENCIA" Y EXPERIENCIA PUDO ADVERTIR LO QUE QUE ESTAS SOCIEDADES SECRETAS QUE MANEJAN LAS ECONOMIAS MUNDIALES ESTABAN TRAMANDO PARA REDUCIR LOS PRECIOS DEL PETRÓLEO Y FORJAR UN NUEVO ORDEN MUNDIAL, ENTONCES DEJÉMOSNOS DE HACERNOS LOS CONSEJEROS EXPERTOS EN APAGAR INCENDIOS. SEAMOS MÁS AUTÉNTICOS Y MENOS DE MIL ROSTROS.
03/Noviembre/2008 a las 15:02
Para no cometer errores y dar soluciones "inteligentes y amigables",el Presidente Correa debería pedirle a uno de los "mauricios" del gutierrismo que se integre a su equipo de gobierno.