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Inseguridad ciudadana

Publicado el 15/Marzo/2010 | 00:05

Federico María Sanfelíu
sanfe@hoy.com.ec

Cada día aumenta más la delincuencia. Es el pan nuestro de cada día. Robos, atracos, plagios, secuestros exprés… asesinatos de personas que llevaban una vida normal, tanto en la frontera como en cualquier ciudad y región del país. Dar los números, cada vez en aumento, sería alarmar hasta el exceso a la ciudadanía.

Véase de dónde venimos: el 7 de junio 2006, hace casi cuatro años, publicaba este Periódico la siguiente información. "Saña y una inusitada violencia rodean a los crímenes más espeluznantes que la Policía investiga actualmente en el Ecuador. Según la Unidad de Criminalística Móvil (UCM) de la Policía, en 2006, las cifras de asesinatos casi han duplicado a las ocurridas en 2005. Agentes de la UCM coinciden en que ahora los asesinos no buscan solamente matar a sus víctimas, sino que además le agregan elementos de crueldad que demuestran la venganza o la ira que tenían contra esas personas o lo que ellas representaban en sus vidas.

De acuerdo a su experiencia en el tratamiento psicológico de asesinos, en el Departamento de Criminalística de la Policía, Ítalo Rojas sostiene que "un crimen violento se produce necesariamente cuanto existe una relación previa entre víctima y autor".

No son cuestiones del azar. Hay una subcultura del crimen que nos lleva directamente a bandas y clanes organizados, en los que la droga, el tráfico de los insumos para fabricarla y las redes de envío al exterior y consumo interior, son los principales componentes. Hay que añadir el tráfico y el tránsito de armamento, el proxenetismo, la trata de mujeres y de adolescentes para el comercio sexual, así iniciamos la base de datos para un estudio actualizado sobre criminología en el Ecuador.

Tanta frialdad en la ejecución de los crímenes, tanto profesionalismo, tanta variedad de personas de nacionalidades vecinas y nacionales, tan variados motivos, están hablando de un fenómeno asentado ya entre nosotros y de difícil desarraigo: las bandas organizadas. Las brigadas de Información tienen trabajo y, según opiniones generalizadas, han de crecer en número y en profesionalismo, por cierto, de alto riesgo.

Me inquietan las raíces de estas actitudes.

En el plano personal, se identifican dos polos: la búsqueda de dinero fácil para lograr un bienestar inmediato, la cultura del bienestar ya y, en su origen, la falta de valores, debida a la disgregación de los vínculos familiares, en donde no se han arraigado las convicciones morales, mayoritariamente creyentes. Son las crisis familiares, entre nosotros, de larga data.

Mucho empeño han de poner las iglesias, los movimientos laicales, para evangelizar sólidamente a las familias, asentarlas sobre fundamentos de justicia y equidad, las bases del amor y la fe. La Cuaresma es tiempo para ello.

Hora GMT: 15/Marzo/2010 - 05:05

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Comentarios

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  1. 1 María Elena Torres

    La inseguridad no solo está en nuestras está en todo lado. Y es fomentada por nuestro gobierno que auspicia y defiende al crimen organizado oculto detrás de un disfraz ideológico. Si es la cabeza la que defiende este tipo de criminales ¿qué se puede esperar de los demás?

    Los ecuatorianos de buena fe, apenas podemos esperar que la pobreza de nuestras instituciones tanto económica como moral intenten hacer un amague de defensa de nuestra seguridad y derechos, ya que vemos todos los días que la justicia es una ficción que puede ser manipulada al antojo de los mandatarios. LA realidad y la verdad son alteradas de acuerdo a la importancia del cargo que los desalmados ostentan. Un vergonzoso ejemplo es el manejo que la justicia hizo en el caso EMME, que no pasa de ser una ¨manipulación desalmada de los organismos del poder. Miedo y vergüenza es lo que sentimos al ver y sentir el estado de vulnerabilidad en el que los ecuatorianos sin poder vivimos.

    El socialismo del siglo XXI además de mermar nuestros derechos nos ha traído hambre,inseguridad y vergüenza.

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