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"Íngrid me salvó la vida", afirma uno de los rehenes (I)

Publicado el 02/Marzo/2008 | 11:17

Malos recuerdos de los cuatro ex prisioneros se mezclan con la emoción de su libertad

"Yo le debo la vida a Íngrid (Betancourt)", esta fue la frase que el ex congresista y ex rehén de las FARC Luis Eladio Pérez, liberado junto a otros tres ex parlamentarios prisioneros después de estar seis años cautivo, señaló en una emotiva entrevista a Radio Francia Internacional (RFI).

Así, el ex congresista contó uno de sus capítulos más fuertes en cautiverio.

"Cuando yo tuve los comas diabéticos, cuando tuve el infarto, Íngrid se dedicó con alma, vida y sombrero -como decimos en Colombia- a ayudarme", precisó.

"Me lavaba la ropa, me cuidaba cuando yo no podía dar un solo paso. Imagínese usted lo que siento, cuál es mi compromiso con ella", recordó luego. "Ella es fuerte. Íngrid es muy fuerte. Está haciendo un inmenso esfuerzo", enfatizó Pérez, detallando que está en condiciones muy difíciles, "enferma, físicamente muy agotada y, sobre todo, anímicamente muy golpeada".

El ex parlamentario indicó que Íngrid Betancourt estaba consciente que su situación no es fácil y que puede ser la última en ser liberada "y naturalmente esto le preocupa", añadió.

Pero también señaló que de alguna manera estaba feliz por poder escuchar a través de RFI los mensajes de sus hijos Lorenzo y Melanie.

Los recién liberados Gloria Polanco, Orlando Beltrán y Jorge Eduardo Géchem tienen todos palabras de esperanza para los cautivos en la selva colombiana, pero una muy especial para la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt. (AFP)

Tras la liberación, la suerte de otros rehenes es incierta


"Hay suboficiales que están prácticamente locos, no han podido superar ni soportar lo terrible de estar secuestrados", narra un liberado

Entre lágrimas y misterio se debaten las expresiones de los cuatro congresistas rehenes de las FARC que fueron liberados luego de estar cautivos por seis años. Uno de ellos incluso reveló que hay una "fórmula" para la liberación del resto de secuestrados por la guerrilla, mientras se dirige con voz quebrada a su amiga, la ex candidata colombo-francesa Íngrid Betancourt, secuestrada en 2002, para que soporte el rigor de su cautiverio.

"Íngrid: he hablado con el presidente (venezolano Hugo) Chávez y hay una esperanza. (Esa fórmula) no la puedo decir, pero aguanta Íngrid", aseguró Orlando Beltrán, uno de los cuatro liberados que fueron entregados al Gobierno de Caracas y al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

En declaraciones a radio Caracol, Beltrán narró las condiciones de su secuestro por parte de rebeldes de las FARC, desde el 28 de agosto de 2001, cuando fue plagiado en una carretera de su natal departamento de Huila (suroeste).

"El único momento agradable que tuvimos durante todos los años de la reclusión fue cuando nos subimos al helicóptero rumbo a la libertad. Del resto, eso es solo un profundo sufrimiento", añadió el ex congresista.

Después de su liberación, en una selvática zona del sur de Colombia, los cuatro ex rehenes fueron trasladados a Caracas y allí hicieron un urgente llamado por las precarias condiciones de salud de Betancourt, secuestrada el 23 de febrero de 2002.

"Íngrid está en una situación supremamente difícil (...) en unas condiciones infrahumanas, rodeada de personajes que no le han hecho para nada la vida agradable", aseguró Pérez, mientras que Polanco aseveró que ella (Íngrid) está al borde de la muerte.

Los rehenes se sumergen en la demencia


"Allá vi muchos casos de absoluta demencia, hay suboficiales que ya están prácticamente locos, no han podido soportar ni superar lo terrible que es estar en medio de un secuestro", añadió Beltrán en su relato, aclarando que los rehenes que han caído en demencia son, en su mayoría, policías y militares.

El político agregó que los rehenes enfrentan enfermedades devastadoras como paludismo y leishmaniasis, y permanecen atados día y noche.

"El paludismo genera fiebres altísimas y escalofríos que hacen delirar, y con la leishmaniasis el tejido se va muriendo, se va cayendo, usted ve que le salen llagas enormes", contó Beltrán.

"Y agregado a eso estar amarrado a un árbol, y en la noche a la cama, y fuera de eso con pésimas noticias, es una situación terrible, es para volverse loco", sostuvo.

Se estima que de los cerca de 39 secuestrados que las FARC proponen canjear por 500 de sus prisioneros, 14 son militares y 18 policías, algunos con hasta 10 años de cautiverio en la selva.

Poca esperanza para demás secuestrados


La suerte de decenas de cautivos en la selva colombiana es cada vez más incierta después de que la guerrilla colombiana indicó que no habrá más liberaciones como la de los cuatro rehenes entregados a Venezuela, quienes contaron que Íngrid Betancourt está grave de salud y es blanco de maltratos.

Tres estadounidenses, tres políticos y, sobre todo, Betancourt, además de 33 policías y militares, ese es el "botín" que aún tiene la guerrilla colombiana de las FARC, tras la liberación.

Su suerte está en el limbo, al tenor de las declaraciones reiteradas del secretariado, o mando supremo, de las FARC y de las del Gobierno colombiano.

Como en un campo deconcentración


"Las condiciones de reclusión son las de un campo de concentración", señaló el ex congresista Pérez, un día después de ser liberado.

Pérez denunció que tanto él como Betancourt, de quien fue confidente según admitió esta en una reciente prueba de supervivencia, recibieron maltratos por parte de los captores.

"Yo le caí mal a la guerrilla porque fui contestatario permanentemente. No claudiqué. Por supuesto, Íngrid lo mismo, con dignidad y valentía excepcional", relató Pérez tras revelar que, tras un intento fallido de fuga, "los guerrilleros intentaron pegarle a Íngrid para que se dejara colocar las cadenas".

"La situación se tornó muy complicada y ello nos generó un ambiente de maltrato permanente. Una animadversión tremenda (hacia Betancourt) que se mantiene: que burgueses, que políticos, en fin, generó un clima muy desagradable frente a los guerrilleros, que siempre trataron de amargarnos la vida en todo aspecto", añadió.

Sin embargo, el ex rehén consideró que los rebeldes no atentarán contra Betancourt pues, dijo, "ella es el botín de oro para los rebeldes".

"Yo pensé que a mí me iban a matar. Incluso le mandé con Íngrid un mensaje a mi familia, porque siempre entendí que a ella no (la asesinarían) porque indiscutiblemente para las FARC Íngrid es el botín de oro en este desgraciado proceso", señaló.

Pérez es el congresista liberado que indicó que en los primeros meses de su cautiverio durmió en el Ecuador y pasó también por Venezuela.

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Hora GMT: 02/Marzo/2008 - 16:17

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