Marco Lara Guzmán
mvlaraguzman@hoy.com.ec
El informe del Conea, que debió haber sido técnico y solamente técnico, sobre la situación de las universidades ecuatorianas tiene sesgos ostensiblemente políticos que responden al criterio político de sus autores, los que se alinean disciplinadamente bajo los designios gubernamentales. Es un informe servido a la carta como en los restaurantes, y tanto como que fue hecho y presentado al apuro para servir a una coyuntura igualmente política, en momentos en que la Asamblea Nacional estudia la Ley de Educación Superior. El objetivo es clarísimo. Se trata de afirmar que hay universidades buenas y malas, lo cual debe servir, en el objetivo de la jugada, para afirmar el deseo gubernamental, y de la mayoría asambleísta de su propiedad, de intervenir en el área universitaria.
Para empezar, debe establecerse si el informe fue aprobado por el pleno del Conea. Aún siéndolo, contiene, repito, gravísimos errores conceptuales, el mayor de los cuales es sumar cantidades para definir calidades. Suma pupitres, metros cuadrados, número de libros y otros insumos para definir, a base de números, la calidad de las universidades. Ese es un error estrepitoso. Es como decir que un hogar, para bien formar a sus hijos, para orientarles adecuadamente y para entregarles valores para su desempeño en la vida, debe contar con grandes bienes de fortuna. Lo meramente cuantitativo no puede hablar forzosamente de la calidad. Dice el aforismo que cien tontos no hacen un inteligente. Bien está que las universidades cuenten con la mayor cantidad de comodidades y servicios, pero eso no es, ni remotamente, garantía de un gran desempeño institucional ni del cumplimiento del rol universitario que es, hay que decirlo con énfasis, formar magníficos profesionales, pero, antes que eso, formar seres humanos llenos de las virtudes de humanidad, vale la redundancia, que son el culto a la honradez, a la austeridad, a la solidaridad, a la justicia y a la noción de servicio a la comunidad y al país. El informe estatista y socialista obviamente se ha inclinado a poner entre las mejores categorías a las universidades estatales, entre las que, por pura guarda de las apariencias o porque no les quedó más alternativa, colocan una que otra particular. En último término, dice el escrito de marras que, en las públicas, la educación es un derecho, el estudiante un ciudadano y la universidad una institución, mientras que, en las privadas, la educación es una mercancía, el estudiante, un cliente y la universidad, una empresa. ¿Digan ustedes lectores si con ese parcializado criterio se puede escribir un informe técnico?
Resulta además que, a pesar de los modernísimos y revolucionarios redactores, hay aplauso para las universidades antiguas, pero no por otra cosa sino porque tienen cogobierno universitario, lo cual, dicen, es garantía cierta de calidad. Eso no se sostiene ni en la teoría ni en lo empírico.
No hay espacio para escribir más. Ese informe puede abrir camino para las pisadas de paquidermo que caracteriza a la mayoría legislativa. Para nada más.
Hora GMT: 20/Noviembre/2009 - 05:09

20/Noviembre/2009 a las 11:22
Excelente artículo, doctor Lara, usted puso los puntos sobre las jotas al afirmar que el informe del CONEA, a más de político, raya en lo absurdo como aquello del cogobierno como sustento de la calidad. Habría que observar, en el ranking mundial de universidades, si las que ocupan los primeros lugares tienen cogobierno y si aquello se correlaciona con la calidad. En lo político, es clarito que se ha tratado de quedar bien con moros y cristianos, de acuerdo a las conveniencias: con los denostados pelucones, los mimados militares y la inquietante feue, ubicándoles en la categoría A.
20/Noviembre/2009 a las 12:06
¿Por qué no establecer una agencia de acreditación latinoamericana para así calificar a las universidades? Hay una norteamericana, SAS que hace ese papel pero con la tendencia ideológica de este gobierno no creo que les convenga SAS. Es más creo que ninguna (quizás pocas) puedan llenar los requisitios de SAS.
23/Noviembre/2009 a las 20:20
Esta clarisimo que el gobierno quiere opacar lo que realmente esta ocurriendo con las universidades del Ecuador al poner solo por la cantidad la valorizacion de la calidad estudiantil, no se puede jusgar a una universidad por lo que tiene sino por lo que produce... Y esto deveria de ser profesionales que garanticen un futuro para todos.... Me parece exelente doctor el articulo y ya es hora que dejemos de hacernos los tontos y abramos los ojos a esta "revolucion ciudadana" ya que de revolucion no tiene nada.