El grupo más numeroso que hizo buen negocio durante la marcha de Jaime Nebot fue el de los comerciantes informales, permanentes contradictores del alcalde. Los vendedores expendieron todo tipo de mercaderías, comestibles y artículos, de manera rápida y sencilla.
Por eso decenas de vendedores se apostaron en las distintas esquinas del parque Centenario, no para reclamar la entrega de $ 17 millones que según el Cabildo, le pertenece a Guayaquil, sino para ofrecer sus productos como pitos, banderas, gafas, alimentos, bebidas, etc. Razón por la que, por esta ocasión, se sienten agradecidos con "el alcalde Nebot".
El comerciante informal Carlos Sánchez (15) indicó que ayer no recibió los "palos e insultos" que recibe normalmente de parte de los metropolitanos y desde muy temprano comenzó a trabajar, sin ningún tipo de inconvenientes, en pleno parque Centenario. Él logró vender durante la jornada el doble de botellas con agua purificada, pese a que ayer fue un día nublado en Guayaquil.
Sánchez, quien llegó acompañado de su hermana Jessi (12) desde el sector Flor de Bastión, invirtió $30 en mercadería. Ayer, sus ingresos superaron los $ 80, lo que calificó como "muy bueno".
A un costado de Sánchez se encontraba Jessica Hidalgo (35) que ofrecía banderas de Guayas, las cuales las vendió como "pan caliente". Su pequeño negocio lo compartió con su hermano José (32), quien prefirió vender gorras bordadas a $1.
"No nos interesa la marcha, lo único que queremos con mi familia es vender nuestros productos porque es nuestra forma de subsistir, y ésta es una excelente oportunidad de hacerlo", comentó José.
En la concentración también se dieron cita vendedores de Quito, Cuenca, Riobamba, Machala entre otras provincias, que no les importó realizar el largo viaje, por la simple razón de comercializar sus productos para recuperar lo invertido.
Este es el caso de la quiteña Liliana Andrade (20) que vendió un lote de gorras, el cual le resultó un lucrativo negocio. Esto, debido a que un grupo de 'pelucones' le pedían para protegerse del 'resplandor' que caía sobre la ciudad. Cada unidad costaba $ 1.
Otra que se dio cita, fue María Sigcha (36) quién recorrió todo el casco comercial y empresarial con un canasto que contenía el popular 'menú ecuatoriano' -la equilibrada conjunción de papa, choclo, haba, mote y huevo sancochado acompañados de una salsa hecha a base de maní- fue la estrella de la jornada que se vendió desde $1, una alternativa para saciar el apetito de los marchantes.
Otra opción culinaria la llevó Elvira Ortiz, quien en una carreta expendía el tradicional "guatallarín", mezcla de guata con tallarín y arroz, a $1. Cerca de las 15:30, Elvira tuvo que mover su carreta, ante el paso de la caravana de vehículos que ingresó por la calle Primero de Mayo, rumbo a Boyacá. En uno de los vehículos iba el alcalde Nebot. "Aunque sea por hoy, no nos han molestado", comentó al percartarse de quien se trataba.
Al mismo tiempo que crecían las ventas de los informales, la suciedad en las calles colaterales de la Nueve de Octubre, comenzó a evidenciarse con la formación de pequeños cerros de desperdicios.
Al poco tiempo, un grupo de "chamberos" o recolectores de desperdicios reciclables se hacían presentes para rebuscar materiales que posteriormente puedan vender. Todo esto mientras en la avenida principal, el himno a Guayaquil sonaba y minutos después Nebot ya había empezado a pronunciar su discurso. Aunque había buen sonido para escucharlo, pocos le prestaron atención. (DKO)






12/Febrero/2010 a las 09:35
Da pena y desconsuelo ver como las calles de Guayaquil quedan sucias cada día por las actividades de los informales, y no es que NEBOT les impida trabajar, NEBOT lo que busca es ordenarlos y que trabajen en locales adecuados, así no se estorba al normal desarrollo de la ciudad, no se camufla la delincuencia y no se deja la ciudad llena de desperdicios de los informales, es difícil entender que tenemos que civilizarnos; así el turismo en Guayaquil y en el país crecerá y traerá prosperidad a TODOS: me parece que en este punto la ciudadanía tiene que dar su aporte y es que no se compre en la calle NADA y se acuda a locales ordenados y a los lugares adecuados para el comercio, así aportamos grandemente al progreso de nuestras ciudades.