Por Felipe Burbano de Lara
fburbano@hoy.com.ec
En sociedades con un pasado colonial, atravesadas por los prejuicios raciales, las relaciones interétnicas plantean dilemas al lenguaje. ¿Cómo evitar las palabras estigmatizantes? Hasta hace no muchos años, referirse a los indígenas no entrañaba problema alguno: se encontraba plenamente legitimado el lenguaje de su degradación cultural y humana. Múltiples expresiones cotidianas recogían la relación de desprecio y, al mismo tiempo, de temor de las elites blancas frente a lo indígena. Históricamente, lo indio fue un dispositivo cultural y político, por medio del cual se construyó una estructura de clasificación y diferenciación social y étnica como base de un sistema de privilegios.
La historia empezó a dar un giro importante con el primer levantamiento indígena, en la década de los noventa. Ese acontecimiento histórico mostró que los indígenas habían reconstruido una imagen de sí mismos a partir de un trabajo crítico de las representaciones dominantes de la sociedad. Se definieron como pueblos indios, reivindicaron su condición de grupos originarios, mostraron sus tradiciones, sus mitos, su ancestralidad, sus fiestas, su cultura. Resignificaron el término indio para deconstruirlo políticamente. En lugar de ser un arma simbólica desplegada en su contra para estigmatizarlos, lo convirtieron en un recurso de su propia emancipación. Lo indio no sería más motivo de vergüenza o inferioridad racial, sino de orgullo: el orgullo de ser indio. No pidieron que se dejara de usar el término, pero sí que se lo inscribiera en un registro distinto: el Estado plurinacional y una sociedad dispuesta a reconocerse en su diversidad.
El debate reciente por el uso del término indio en un titular de HOY -"Indios dan la espalda a Correa"- revela que aún no sabemos bien cómo relacionarnos con aquellos pueblos herederos de una trágica historia colonial. La palabra indio resuena con un duro eco colonialista. Se podría evitar el término, pero me parece que equivaldría quitarle a la historia del Ecuador 500 años. Sería como silenciar y esconder la historia contenida en ese término para aliviar las responsabilidades que pesan sobre la sociedad; pero, ante todo, significaría un cómodo atajo para no cambiar estructuras simbólicas largamente sedimentadas en nuestras mentalidades.
No se trata de eliminar un término, sino de resignificarlo para que no pueda ser usado más como instrumento de dominación simbólica y política. Retrabajar los términos que forman parte de un lenguaje racista, como han hecho los propios indígenas a partir de una reinterpretación histórica de sí mismos, redefine nuestro sentido del pasado y del presente y nos abre a un nuevo campo de interacciones. No es un trabajo fácil, porque junto a la reconstrucción de las identidades personales y sociales, se requiere renunciar a los privilegios unidos a ellas. Dejaremos de hablar con temor de lo indio cuando tengamos la certeza de que el término perdió las connotaciones raciales y políticas heredadas de la colonia; cuando podamos mirar el presente sin los prejuicios, miedos y privilegios arraigados en el pasado.
Hora GMT: 13/Octubre/2009 - 05:09

13/Octubre/2009 a las 02:13
Los indios, con la significación que no incluye degradación, creo que están ocupados en nimiedades, cuando pretenden quitar del escenario la tal palabra las veces que nos referimos a ellos. Como sino tuvieran motivos de orgullo. Ocupándose en infantilismos y algunitas o algunita del diario Hoy que acolita esta niñería. Misericordia.
13/Octubre/2009 a las 06:44
De...CRIS-TIANOS, de...INTI-ANOS (inDianos,inDios, error de 5oo años).-
INDÍGENA e INDIO, no son hoy, ni fueron jamás en al pasado SINONIMOS!.- TODOS los seres humanos de este -maltratado- planeta, son indígenas de la tierra en que estos nacen.- Así: un alemán, un chino, un africano, un [chagra] quiteño; aún un, por nacido en Ambato !maravillozo AMBATEÑO!..., al margen de su -la de ellos /ellas- RAZA, siempre será -en su orden-: UN INDÍGENA ALEMÁN, CHINO, AFRICANO, QUITEÑO, AMBATEÑO, etc. .- Actualmente, existen unos -no muy populares- libritos, a los que los entendidos los llaman DICCIONARIOS de la lengua, ergo: idioma !...recomendaré pues, revisar uno [unito] destos .- Saludos de Ambato. 5ta. vez.-
NOTA:Alternativamente revisar menú:INDIO,INDIANOS,INDÍGENAS,en trenandino.com
13/Octubre/2009 a las 15:58
Los usos de estas palabras pueden ser peyorativos y las comunidades tienen el poder de dignificar el lenguaje. Un ejemplo es la palabra "morlaco" cuya primera acepción en el DRAE es "que finje tontería o ignorancia", es decir falso, testarudo y tonto. Pero los cuencanos han cambiado el significado con su conducta de gente honrada y talentosa, aún en los negocios públicos, y ahora son orgullosos de llamarse tales y de su morlaquía.