Ecuador y Colombia no pueden frenar el fenómeno que utiliza a los indígenas del país en el tráfico ilegal de pertrechos de guerra por 21 paso clandestinos de la frontera norte, para los grupos irregulares. Mientras, dos comunidades de Otavalo, donde algunas familias se dedicarían a este negocio, han pasado de la pobreza a la opulencia.
Traficantes de armas, droga y la guerrilla de Colombia han puesto sus ojos especialmente en los otavaleños
Indígenas, mulas de grupos irregulares
Comuneros caen en la tentación de traficar material de guerra por las buenas pagas que reciben
La semana pasada, la Policía Antinarcóticos del Carchi se incautó de 10 mil m de cordón detonante, 60 tacos de dinamita y 143 portafusiles tipo militar, que tenían como destino las fuerzas irregulares de Colombia, según la Policía Nacional.
El material de guerra estaba oculto en la propiedad rural de Homero Pastáz, ubicada en el sector Las Peñas, a 5 km de Tulcán. En la acción fue detenido el ecuatoriano Ángel Tepúd, cuando se movilizaba en el vehículo colombiano de placas LVA-878. Tepúd reconoció la propiedad de los materiales que dijo que los obtuvo de indígenas otavaleños, pero aseguró que iban a ser utilizados en la apertura de una vía en Colombia. Sin embargo, no justificó la tenencia de los implementos militares (porta fusiles).
Para el jefe Antinarcóticos del Carchi, Pablo Aguirre, se trataría de una red internacional de tráfico de pertrechos militares que abastece al Frente 29 de las FARC-EP en Nariño (Colombia) y que utiliza a indígenas ecuatorianos en ello.
En operativos realizados en contra de la Columna Mariscal Sucre de las FARC, en la última semana, en los municipios de Piedrancha y Ricaurte, han sido identificados cuatro ecuatorianos que realizan tareas de abastecimiento bélico y logístico. Dos ya fueron capturados y puestos a órdenes de las autoridades judiciales, acusados de rebelión y terrorismo. Los dos restantes están judicializados.
Pueblos prósperos "gracias" al fenómeno
Las comunidades de Tocagón y Huaycapungo, separadas por la Panamericana Norte, en Otavalo (Imbabura), desde hace tres años han dejado de ser invisibles y pobres para convertirse en económicamente prósperas. Las vetustas casas fueron cambiadas por edificios de tres y cinco pisos, construidos por indígenas que se dedican, supuestamente, a traficar material de guerra.
"Ellos dejaron la pobreza y hoy saborean las ganancias que les deja la venta de material militar", sostuvo un vecino que pidió reserva de su nombre ante posibles retaliaciones.
En los dos poblados es un secreto a voces ese fenómeno: muchas de las familias se dedican a ese "negocio" que utiliza a personas de Tocagón como mulas para transportar especialmente municiones, cordón detonante, pentolita, estopines, prendas de uso privativo militar, entre otros.
En Tocagón, los vecinos saben que los cabecillas son oriundos de Huaycapungo y advirtieron también que desde hace más de medio año resulta imposible y hasta prohibido ingresar a esos sectores, que se hicieron públicos tras la detención de indígenas del lugar en Ipiales y Pasto (Colombia).
Como evidenció HOY a su debido tiempo, antes no había restricciones, pero ahora acercarse a los dos lugares resulta peligroso por las amenazas que ejercen sus pobladores. "Antes todos hablaban, hoy ya no conocen nada", dijo un habitante que pidió reserva.
Los detenidos que están siendo procesados judicialmente en Pasto-Colombia afirmaron que "son parte del tráfico de armas por necesidad", según contó la coordinadora de fiscales de Nariño, Adriana Pantoja.
Pese a que la población sabe quiénes se dedican a estas actividades, ya no quieren comentar sobre el tema. Hoy, para ingresar hay que pedir permiso a la gente de los dos poblados, que es conocida en Colombia por sus probables nexos como abastecedores de las guerrillas de las FARC o el ELN. En el suroccidente colombiano, esta etnia ecuatoriana esconsiderada como un objetivo militar desde hace dos años por la recurrencia en la captura especialmente de otavaleños con material de guerra. (RC)
Cronología
El 11 de febrero de 2007, en Potosí, Las Lajas, fueron aprehendidos 500 cartuchos calibre 9 mm, 212 de 16 mm y 2 pistolas calibre 9 mm.
El 1.º de marzo de 2007, en Ipiales, fue detenido el ecuatoriano Bene Cervantes, portando 125 cartuchos.
El 4 de abril de 2007, en un retén policial en la vía Ipiales-Túquerres, fueron capturadas las ecuatorianas Isabel Campo y Rosa Villagrán, transportando 700 metros de cordón detonante.
El 10 de mayo de 2007, en Ipiales, fueron detenidas las compatriotas Nicolasa Tocagón y Rosa Tocagón, transportando en su cuerpo 1 030 estopines eléctricos.
El 30 de mayo de 2007, en el puente de Rumichaca son detenidos los ecuatorianos José Peña y Miriam Espinosa, movilizando explosivos en la llanta de un taxi.
El 16 de junio de 2007, en la vía a Túquerres, fue detenido Alejandro Tocagón, llevaba en un vehículo de servicio público 550 cartuchos de diferentes calibres.
El 10 de octubre de 2007, en un parqueadero público, dos colombianos son sorprendidos con 2 000 metros de cordón detonante.
El 9 de octubre de 2007, en La Cruz, fueron aprehendidos el colombiano Erasmo Enríquez y el ecuatoriano Omar Poveda, acusados de formar parte de las FARC.
El 20 de octubre de 2007, en El Cebadal, vía Ipiales-Pasto, fue inmovilizado el compatriota Segundo Jetacama. Llevaba 793 estopines in-eléctricos y 495 estopines eléctricos.
El 27 de octubre de 2007, en el municipio de Guachavéz, fueron detenidos los ecuatorianos María Peña y Miguel Tocagón (indocumentados); ingresaron a Colombia con 300 cartuchos.
El 12 de enero de 2008, en El Cebadal, fueron incautados 132 tacos de pentolita, 750 m de cordón detonante y 900 detonadores eléctricos de procedencia ecuatoriana.
El 7 de febrero de 2008, en Ricaurte, fueron capturados José Peña y Miriam Espinosa, sobre quienes pesaba orden judicial por delitos de rebelión, terrorismo y homicidio. Fueron acusados de ser parte de las FARC.
El 16 de abril de 2008, en el municipio de Piedrancha, se incautaron 50 barras de pentolita, camuflados en dos rollos de tela. Fueron capturadas Fabiola Criollo, Francisca Criollo y Nicolasa Criollo (todas de Otavalo).
La semana pasada fueron detenidas las indígenas María Gualavesi y Yolanda Peña en Samaniego (Colombia), portando 1 200 cartuchos durante un operativo militar. En operativos realizados en contra de la Columna Mariscal Antonio José de Sucre de las FARC, en los municipios de Piedrancha y Ricaurte, han sido identificados cuatro ecuatorianos, que realizan tareas de abastecimiento. (RC)
Contrabando de material bélico es transportado entre los dos países por una suerte de tarabitas desmontables
"Si cerramos un paso, ellos abren dos"
El Ejército tiene identificados 21 pasos informales entre Carchi y Nariño
El comandante del Batallón Mayor Galo Molina de Tulcán (Carchi), Juan Villegas, sostuvo que resulta difícil controlar los pasos fronterizos existentes entre el Ecuador y Colombia. "Si cerramos un paso, ellos abren dos", resaltó.
Pero fue más allá al afirmar que son los pobladores de los dos lados de la frontera los encargados de mantener esas vías que no están consideradas en el mapa vial nacional, que son señaladas como caminos o pasos irregulares entre ellos para llevar ilegalmente material de guerra a grupos insurgentes colombianos.
El Ejército tiene identificados 21 pasos informales (ver gráfico) entre Carchi y Nariño, en el tramo La Guaña-Cartagena, utilizados para el tráfico, además, de drogas, medicinas, combustibles y alimentos.
Para los militares resulta imposible identificar todos los pasos fronterizos informales porque el contrabando opera a los dos lados de la frontera y hasta utiliza cables de acero con poleas para pasar el río internacional, y traficar mercaderías o material de guerra en una suerte de tarabitas desmontables, dijo Villegas.
El Bimot 39 tendría controlado un 60% de estos pasos, pero el ingenio, recursos económicos, logística, modernas comunicaciones y hasta armamento utilizados por las organizaciones dedicadas al tráfico de todo tipo de materiales supera cualquier expectativa.
El ex jefe del Servicio de Vigilancia Aduanera del VIII Distrito Édgar Landeta dijo que un informe de Inteligencia determinó que la guerrilla construía sus propios puentes en Chical y Maldonado, y controlaba la frontera Carchi-Nariño.
Un informe reservado proporcionado por la Policía colombiana señala que las condiciones geográficas en la frontera entre Nariño (Colombia) y Carchi (Ecuador), y el predominio de zonas inhóspitas sobre la línea divisoria han configurado un escenario propicio para el tráfico de material bélico a favor de los grupos armados ilegales del vecino país del norte. (RC)
Hora GMT: 07/Septiembre/2008 - 16:53














07/Septiembre/2008 a las 08:50
con quien se habla para un trabajito como aquel ???