Por Milagros Salazar
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BAGUA (PERÚ). Nativos de 356 comunidades que participaron la semana pasada en protestas y choques contra fuerzas del Gobierno del Perú en esta provincia de la región norteña de Amazonas priorizan ahora el registro de sus muertos y desaparecidos. Varios indígenas aseguraron que un helicóptero policial recogió cadáveres de los caídos y luego los echó al río Marañón, pero la Fiscalía no pudo encontrar más cuerpos en su tercera inspección en la zona.
Los indígenas bloqueaban carreteras e instalaciones petroleras en reclamo para que se derogue una serie de decretos legislativos que violan sus derechos al territorio, consagrados en la Constitución de este país y en pactos internacionales ratificados por el Perú. "Hasta tres veces se detuvo el helicóptero para recoger los cuerpos. Eso fue entre ocho y nueve de la mañana del viernes", dijo a IPS el nativo awajun Luis Padilla, de la comunidad Río Santiago, a tres días de viaje de Bagua.
Padilla recordó que el viernes 5 de junio, día del sangriento choque entre manifestantes y policías en la Curva del Diablo, fueron los uniformados los que atacaron primero, con disparos de bala, al promediar las seis de la mañana, y que los indígenas usaron en respuesta sus lanzas. "Nos defendimos", dijo. Los policías "recogieron los cuerpos de los hermanos, y luego los botaron al río Marañón"", agregó Joel Tupicá, del distrito de Nieva, que junto a Padilla y otros 24 nativos regresaron el miércoles a sus lugares de origen, cinco días después de los enfrentamientos que han dejado más de 30 muertos, entre indígenas y policías.
Varios uniformados fueron degollados. Pero el número de muertos es también motivo de disputa entre el Gobierno y los indígenas. Los últimos hechos de violencia han incrementado la desconfianza y el miedo de los indígenas debido a que el Ejército y la Policía aún continúan desplegados en la zona y se mantiene vigente el toque de queda. "Quemaron los cuerpos de varios, ahí los quemaron", insistió Padilla en su denuncia, aunque no dio nombres de las víctimas por la confusión que se generó el día del enfrentamiento. De los nueve indígenas que, según las autoridades, murieron aquí, solo se ha identificado a uno: Felipe Savio César.
"Queremos recuperar a nuestros cadáveres", dijo Edwin Montenegro, dirigente comunal del Río Kanus, en la provincia amazónica de Condorcanqui, uno de quienes vivió cada minuto del choque con los policías aquel trágico viernes Alrededor de 3 000 indígenas estaban apostados en la Curva del Diablo, bloqueando la carretera Fernando Belaúnde Terry. ""De aquí, vivos o muertos se regresarán", nos dijeron", relató Montenegro sobre la advertencia que lanzaron las fuerzas estatales pocos minutos antes de iniciar el desalojo violento. El dirigente aseguró a IPS que, en días previos, manifestantes y algunas autoridades locales tuvieron conversaciones con el general Víctor Uribe, a cargo del operativo, para llegar a un acuerdo pacífico. El jueves se celebró una reunión con Uribe, la que no llegó a buen término, pero se acordó continuar el diálogo el viernes a las 10 de la mañana, lo que nunca se efectuó, pues cuatro horas antes se produjo el ataque. (IPS)
Hora GMT: 13/Junio/2009 - 05:07
