Opinión de HOY
Por las complicaciones de una infección respiratoria tras la cuarta operación a la que se sujetó en La Habana el coronel Hugo Chávez por el cáncer que padece y el tono general de las declaraciones del vicepresidente Nicolás Maduro, se avizora que será imposible que se posesione como presidente el 10 de enero y preste el juramento constitucional para ejercer un nuevo periodo de seis años.
La incertidumbre polÃtica que vive Venezuela tiene doble origen: la ausencia de Chávez y hasta su posible muerte y la imposibilidad de que asuma el mandato en un plazo cercano, en la eventualidad al parecer lejana de una recuperación.
Las especulaciones son mayores por la falta de información con la que, desde la primera operación, se ha manejado la situación de la salud de Chávez; pero también de las interpretaciones que se dan a los preceptos constitucionales: si el presidente electo está ausente el 10 de enero, deberÃa asumir el mando el titular de la Asamblea Nacional y proceder a convocar a elecciones en los 30 dÃas siguientes, según unas lecturas; pero según otras interpretaciones, serÃa posible declarar una ausencia temporal para postergar, hasta que Chávez se recupere, la fecha en la que deba asumir el poder. "OlvÃdense del 10 de enero. El pueblo ya decidió el 7 de octubre. El presidente de la República es Hugo Chávez y la voluntad del pueblo debe respetarse", advirtió el presidente de la Asamblea Diosdado Cabello el 22 de diciembre, para no dejar duda cuál es su interpretación del precepto constitucional
Aunque se las ha negado, son previsibles las pugnas por la sucesión. El coronel Chávez declaró su heredero polÃtico a Maduro y pidió a sus partidarios que votaran por él, de ser necesarias nuevas elecciones. Esta voluntad polÃtica serÃa más fácil de cumplir mientras más cercanas fueran esas elecciones a una eventual ausencia definitiva del lÃder bolivariano. Resultan inciertos los escenarios polÃticos en una Venezuela después de Chávez.
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