Hay sin duda factores coyunturales para el incremento de precios de los productos agrícolas, como las variables climáticas lluvias e inundaciones y heladas y los extremos opuestos de calores y sequías o fenómenos como la erupción del Tungurahua, que ha golpeado la producción de zonas de la Sierra central y ha deteriorado el sistema vial y creado dificultades para la transportación. Los técnicos se refieren también al encarecimiento de los insumos agrícolas.
Pero hay otros factores que rebasan la coyuntura, como la falta de incentivos para la producción agrícola o el encarecimiento del precio por la cadena de intermediarios en el proceso de comercialización, en el que se registra la especulación y, en muchos casos, el abuso.
Sin embargo no se puede culpar del encarecimiento de los productos a falta de leyes. Y más inconsistente aún resulta endilgarlo a una suerte de complot contra el Gobierno.
Hace falta, sin duda, la acción firme de las autoridades para controlar si hay acaparamiento de productos o para cortar los abusos en el proceso de comercialización. Pero bien se conoce que los precios no bajan por decreto, sino por el incremento de la oferta. Más aún, hay experiencia del efecto momentáneo de los controles policiales de precios.
La cuestión de fondo es el sistema de incentivos a la producción, la creación de condiciones de estabilidad económica para favorecer el crecimiento de la producción agrícola, y una política coherente y financiada para esta área.
Hora GMT: 19/Julio/2007 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
