El pasado 23 de febrero, un autobús con 45 estudiantes del Colegio Montúfar sufrió, en la vía Chone- Flavio Alfaro, un accidente que causó la muerte de dos jóvenes y un profesor y dejó 17 heridos, seis de ellos de gravedad. Casi a día seguido, en un barrio al norte de Quito, otro autobús mató a un transeúnte al estrellarse contra un muro y dejó 10 heridos entre los pasajeros.
Los accidentes de tránsito se cuentan entre las primeras causas de muerte de los ecuatorianos. En la mayoría de casos, los choferes se dan a la fuga y nadie responde por las víctimas.
Resultan tanto más escandalosos el alto número de muertes, discapacidades y las cuantiosas pérdidas materiales por los accidentes de tránsito cuando podrían prevenirse y evitarse. El problema comienza por los deficientes sistemas de concesión de matrículas, la organización y el control del tránsito en las carreteras y las ciudades y los mecanismos de revisión de los automotores. En el caso del transporte público, se agudiza por la falta de control del sistema de trabajo de las cooperativas y de los propietarios de los vehículos que, muchas veces, los entregan a choferes asalariados no suficientemente capacitados, que cumplen horarios excesivos y no cuentan siquiera con una protección social básica.
Otro factor que explica la trágica y reiterativa incidencia de accidentes es la corrupción en los Juzgados de Tránsito, en los que muy pocas veces se aplica con rigor la Ley para castigar a los responsables de los accidentes.
Hora GMT: 03/Marzo/2003 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
