Segundo E. Moreno Y谩nez
smoreno@hoy.com.ec
En las afueras de la antigua Roma y contigua a la v铆a Salaria Nueva, se encontraba una mansi贸n rural perteneciente al c贸nsul M. Acilio Glabri贸n quien, sospechoso por ser cristiano, fue condenado por el emperador Domiciano, en el a帽o 91, a luchar con las fieras. Pocos a帽os despu茅s, (seg煤n La Tumba de San Pedro y las Catacumbas Romanas. Madrid, 1954), alrededor de su sepultura se reunieron las tumbas de su familia en un magn铆fico hipogeo, hasta que una descendiente, llamada Priscila, cedi贸 a la comunidad cristiana los arenarios subterr谩neos contiguos, para que los usara como cementerio. De este modo, a mediados del siglo II, empez贸 el n煤cleo m谩s antiguo de la necr贸polis, consistente en simples l贸culos, cerrados por tejas, con el nombre del difunto pintado en rojo y acompa帽ado con imprecaciones relativas a la vida eterna.
No hay decoraci贸n alguna en la parte m谩s antigua, salvo en el extremo de una galer铆a subterr谩nea, donde se halla un l贸culo del primitivo arenario, estucado y pintado, que conserva la m谩s antigua representaci贸n de la Madre de Dios con el Ni帽o en sus brazos, sentada frente al profeta Isa铆as, quien vaticina que Cristo nacer谩 de una Virgen, "a quien pondr谩 por nombre Emmanuel, que traducido significa Dios con nosotros". La Madre de Jes煤s est谩 vestida con la estola: una t煤nica larga que llegaba hasta los pies, completada con mangas largas; tiene la cabeza velada y est谩 sentada sobre una silla sin respaldo, con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante. Su actitud es de profunda meditaci贸n que expresa la observaci贸n del evangelista Lucas, despu茅s de narrar el nacimiento de Jes煤s y la visita de los pastores: "Mar铆a, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en el coraz贸n". Tiene en su regazo al Ni帽o desnudo, apoyado en su pecho, con la cabeza inclinada hacia atr谩s, y mirando al espectador. El profeta se encuentra de pie, a la izquierda de la Virgen. Est谩 representado vestido con manto filos贸fico y lleva en su mano izquierda un r贸tulo, como atributo de su magisterio. Se帽ala con su diestra una estrella de ocho puntas colocada sobre la cabeza de Mar铆a, queriendo indicar la luz que ilumina el nacimiento del Mes铆as. La estrella era en el antiguo Oriente signo de un dios; de ah铆 pas贸 a ser el signo de un rey divinizado, como aparece en el or谩culo del adivino Balaam: "Lo veo, aunque no para ahora, lo diviso, pero no de cerca: de Jacob avanza una estrella, de Israel surge un cetro".
Con seguridad, para los cristianos de Roma no eran desconocidos los versos de la "脡gloga IV" de Virgilio, donde el vate romano capt贸 el contexto c贸smico y religioso de la "edad de oro" que estaba a punto de iniciarse, pues, "La edad postrera / ya lleg贸 del or谩culo de Cumas: / nace entero el gran orden de los siglos; / vuelve la Virgen ya, (iam redit et Virgo) y al fin baja / estirpe nueva desde el alto cielo".
聽
Autor: Segundo Moreno - smoreno@hoy.com.ec Ciudad Quito







