Por Eduardo Pólit Molestina
Los artículos 34 y 37 del "buen vivir" apuntan a una afiliación universal de los ecuatorianos al IESS. Según los entendidos consultados en Montecristi (pero no "escuchados"), esto significa que a corto plazo el IESS estará avocado a atender a otros 4 millones de nuevos usuarios, sin adecuada infraestructura operativa, financiera, actuarial y administrativa, que implica un costo adicional de por lo menos $1 000 millones anuales. Y si ahora la atención médica de 2 000 personas diarias es una farsa, lo que se viene triplicaría este número. ¿Para qué? No cabe duda de que la propuesta, para no caer en el saco roto de la demagogia, no podrá depender de un IESS politizado, inservible, inoperante, irrespetuoso, que no es más que una burla para los ecuatorianos, tratados como indignos entes aportantes sin derecho a servicios.
El IESS creado en 1969 solo es "una cruz pesada" que llevan los afiliados que ahorran para nada que no sea el apetitoso plato sindicalista y la bandera de arrogancia de los mandones de turno.
El millón y medio de amas de casa que se viene debería ser atendido por unos cinco organismos de "previsión social". O sea, si no se decide que cada universo de afiliados campesinos, amas de casa, jubilados, sector público, sector privado, deben tener cada uno una organización autosuficiente (como son en Chile los "fondos de pensión" que funcionan en óptimas condiciones de sana competencia, para dar servicios de primera clase), y si cada organismo no cuenta con su autosustento operativo de primer orden, entonces, todo seguirá siendo "una solemne tomadura de pelo", que ya va para los cuarenta años de pesadilla.
Si se acaba de firmar con Chile un Convenio de Seguridad Social, sería coherente que el presidente anuncie que el manejo de la "previsión social" (así se lo llama en Chile y así se lo conocía aquí) también estaría programada para que en el Ecuador sea de primera. Los países nórdicos de Europa se han enriquecido en Chile para retocar sus sistemas de asistencia social, con una adecuada adopción de los avances chilenos que se los implementó para servir a los afiliados con la dignidad propia de personas.
Una verdadera estrategia de reducción de la pobreza, con ayuda puntual y gratificante a nuestra población abandonada a la buena de Dios, tal como se trata de entender al señor Correa en sus alocuciones, es deseo de todos; pero, podría terminar en una triste decepción de los ecuatorianos utilizados en función de apetitos politiqueros, si es que esto no cumple mínimos esfuerzos de seriedad. Pues, un IESS híperobeso como el que está planteado no tiene asidero, no tiene futuro. Es como un huracán en medio del fango donde se halla hundido el IESS, del que saldrá tanto lodo como para sepultar al Ecuador entero, con los jubilados a la cabeza.
epolit@hoy.com.ec
Hora GMT: 17/Septiembre/2008 - 05:08
