Por Claudio Mena Villamar
Hemos entrado a la época bíblica de las vacas flacas, no solo por la explosión de aquella burbuja de Wall Street que a todo el mundo conmociona, sino por nuestra propia burbuja, en parte generada por aquella, que al reventarse dejó al petróleo que ha sido el sueldo de los ecuatorianos, a un precio de propina, mientras gozábamos felices y tranquilos con los sueños de la lechera, antes de que se le rompa el cántaro. No solo fueron sueños, sino realidades para disfrutar la nueva vida petrolera con derroches y subsidios, imaginando un cuerno de la abundancia inagotable en el tiempo.
El país, petrolero y dolarizado, empieza ahora a ser sinónimo de pobreza, a lo que se añade la mala cabeza por no haber aprovechado la época de las vacas gordas y lecheras. Pero el problema no es solo la baja petrolera sino también el descenso constante de las remesas de los emigrantes, otro ingrediente tan importante como el primero para nuestro buen vivir. Un médico de cabecera diría que la cosa se agrava no solo por la explosión de aquella burbuja, frágil y temporal como todas, sino porque el enfermo empieza a buscar el aislamiento y a iniciar contactos con amigos de países muy lejanos, como Irán de Mahmuth, la madre Rusia y otros de igual uniforme, mientras nuestros amigos de antes, nuestros países hermanos se resienten, porque en el terreno diplomático, el jefe no es "momia coctelera" sino un "boquiduro" de cuidado. Si hacemos un breve recuerdo, veremos que con la Colombia de Uribe, rompimos el lazo diplomático, desde aquel bombardeo amazónico que en la OEA le produjo un tirón de orejas al mandatario vecino. Con eso, nosotros los hijos del suelo, pensamos que el asunto estaba concluido, pero nos equivocamos, igual que la comisión de buenos oficios del presidente Carter que no pudo restablecer las buenas relaciones entre Correa y Uribe que parece estarán muertas por algún tiempo y por razones de carácter psiquiátrico, de un lado y del otro.
Para poner otro ingrediente en este plato, ahora nos hemos aislado del país más grande de este continente, el país del fútbol, de la samba y de su banco estatal que es otro gigante. El presidente Lula quedó desconcertado cuando le dijeron que en un coloquio radial su amigo Correa anunció lo que sabemos.
Al Japón, a quien siempre hemos considerado una potencia importante para desarrollar nuestro comercio, no le votamos para que entre al Consejo de Seguridad, debido a un compromiso con Irán. Por último, a la reunión de los ponchos en Lima donde fue Raimundo y todo el mundo, porque fue hasta un Bush que está de despedida, no asistió nuestro presidente, simplemente porque no le invitaron. La reunión fue para tratar sobre las relaciones de nuestro continente con Asia, tema tan grande como Alan. A este paso vamos a quedar huérfanos, y como siempre, pobres en medio de vacas flacas.
cmena@hoy.com.ec
Hora GMT: 28/Noviembre/2008 - 05:08

28/Noviembre/2008 a las 11:35
Tanta torpeza de este gobierno, aunque parezca extraño, no es casualidad, es un plan sistemático trazado por Correa y los comunistoides para destruir el Ecuador, para destruir el pequeño nivel de vida que tenemos, cual perverso ser maligno salido de las entrañas de la maldad Rafael Correa no parara hasta que toda su maldad este satisfecha con el pobre pueblo ecuatoriano, al igual que Satanás no tiene ningún remordimiento de lo que hace y de sus consecuencias. El pueblo engañado lo aplaude y lo apoya.