El diario Libération le dedicó todas sus páginas
El arte de Edward Hopper, considerado uno de los más grandes pintores estadounidenses del siglo XX, llega a ParÃs tras estrenar en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid una de las mayores retrospectivas europeas sobre su obra. El Grand Palais muestra un imponente conjunto de 128 óleos, grabados, acuarelas e ilustraciones de este artista que, según el comisario de la muestra, Didier Ottinger, fue un gran amante de la luz y siempre prefirió yuxtaponer y suscitar antes que decir.
Expresión de desgarros existenciales o de puras construcciones mentales, la engañosa sencillez de sus obras ha sido interpretada desde las más variadas y opuestas ópticas. Junto a las creaciones de Hopper (1882- 1967), ParÃs expone una treintena de óleos de algunos de sus maestros y contemporáneos. En esta muestra se subraya la estructura en dos tiempos: el primero sobre los años de formación (1900-1924), el segundo centrado en su madurez, a partir de emblemáticos óleos como "House by the Railroad" (1925), que tanto inspiraron al séptimo arte. Entre las grandes obras maestras, el comisario citó el bar nocturno de "Nighthawks" (1942), "Summertime" (1943) y "Chop Suey" (1929). En ParÃs, explicó, "insistimos evidentemente en la herencia francesa de Hopper", entre las cuales destaca su visita al Salón de Otoño de 1906, dedicado a Coubert. Una docena de obras de Walter Sickert, Albert Marquet, Edgar Degas y Félix Vallotton ilustran algunas de sus fuentes, mientras que también en la primera parte de la muestra se exponen una decena de cuadros del Taller de Robert Henri, maestro de gran influencia en el joven Hopper desde la llamada "escuela Ashcan".
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