@tuiteandohoy
Gonzalo Dávila Trueba
gdavila@hoy.com.ec
1.- Que Atahualpa fue un miembro de la realeza Inca. El haber nacido en territorio norteño no le quita para nada esa condición. No asà Rumiñahui quien fuera, posiblemente, el primer Ministro de Minas al servicio del Inca Atahualpa e intentó, inútilmente, librar del yugo español a tribus y pueblos de la confederación Panzaleo-Puruhá. Sustitúyase pues, a Atahualpa, por Rumiñahui en la lista de héroes nacionales.
2.- Ya en la Colonia llegamos a ser Real Audiencia que dependÃa, para la toma decisiones importantes, unas veces del Virreinato de Santa Fe de Bogotá otras del Virreinato de Lima. UbÃquese pues, a este territorio, más tarde conocido como Ecuador, como el precioso y obligado paso a tomarse, entre dos Virreinatos con Telecés.
3.- La matanza de nuestros dirigentes, el 2 de Agosto de 1810, nos obligó a importar gobernantes. No tuvimos jefes militares ecuatorianos que hayan sobresalido en las guerras de independencia. Por ello fue que BolÃvar designara Antonio José de Sucre, y luego de su asesinato, Juan José Flores, como Gobernantes del Departamento del Sur. Anótese que Abdón Calderón no pasa de ser una historia imaginaria.
4.- Ya en la República no hay identidad ecuatoriana. GarcÃa Moreno arma un paÃs obligando a Guayaquil a no adherirse a Lima y, a Cuenca, a no independizarse. Esta circunstancia será, a la postre, la causa directa del regionalismo que impera en buena parte de nuestra historia, mitigado, a su vez, por los conflictos territoriales con nuestro vecino del sur.
5.- Alfaro se impuso por la fuerza de las armas. Fue adorado. Posteriormente odiado por las muertes causadas en las guerras por captar el poder. Asesinado por los liberales serranos, hallan estos, en el fraude electoral, el mecanismo para mantenerse el poder. Velasco Ibarra, años más tarde, les aguará la fiesta con su carisma y arrolladores triunfos. Acuñaron entonces el grito de: ¡Abajo Velasco!
6.- El resto es el desastre; la ninguna visión, los atracos, la demagogia. Inclusive la Paz con el Perú es opacada por el Feriado Bancario. La dolarización, a manera de campanazo, nos salva de caer al abismo.
7.- Y llega la revolución ciudadana con una maquinaria, jamás vista ni concebida, que toma para si la totalidad del poder y de sus decisiones. Constituye este gobierno: ¿Un nuevo amanecer? ¿La ilusión plasmada al fin en realidad?
Una bruma, algo espesa, dejase ver en el horizonte de la Patria.
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Autor: Gonzalo Dávila Trueba - gdavila@hoy.com.ec







