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Hermetismo en la investigación del caso Quiñónez

Publicado el 16/Julio/2012 | 00:29

Hermetismo en la investigación del caso Quiñónez

Se desconoce los móviles del crimen

Se inauguraba el 31 de agosto con la presentación del cantante colombiano de vallenatos Diómedis Díaz

Jaime Orlando Quiñónez Rodríguez se fue sin ver culminado su sueño de tener una productora de espectáculos artísticos y deportivos.

Precisamente, la noche de este sábado que fue asesinado en el restaurante Los Arrieros, ubicado en la avenida Seis de Diciembre y Veintimilla, quería hacer contactos con la gente que frecuenta el lugar, para promocionar su empresa.

Un afligido hijo, Jaime Quiñónez, de 19 años, contó a este Diario que la empresa familiar J.Q. Producciones, en proceso de conformarse, traía al cantante colombiano de vallenatos, Diómedis Díaz.

La inauguración estaba prevista para el 31 de agosto próximo, y Quiñónez quería llenar el escenario.

"Los socios éramos mi papá, mi hermano Diego y yo", señaló Jaime, que vestía de luto combinado con un saco tortuga color blanco.

Sus oscuras gafas ocultaban las lágrimas que no brotaban cada vez que tragaba saliva. "Era el sueño de mi hermano y mi papá. No pudo cumplirlo, pero nosotros seguiremos impulsando la empresa", manifestó.

El exboxeador, de 41 años y 1,82 metros de estatura, conocido más como Jaime, "La Bestia" Quiñónez, frecuentaba el restaurante Los Arrieros, de propiedad de colombianos, explicó Jaime, que era el asistente de su padre. Habló con él por el teléfono celular a las 16:00 del sábado, unas cuatro horas antes de su muerte.

Ségún versión de un policía, Quiñónez recibió cinco disparos de arma de fuego; uno de ellos, en la cabeza. El hecho se habría producido entre las 19:30 y 20:00.

Hay dos versiones que la Policía investiga. La una, que dos hombres ingresaron hasta la mesa donde estaba el exdeportista comiendo en compañía de un amigo, y le dispararon. Y la otra, que alguien le obligó a salir del sitio con engaños y, en la calle, a pocos metros del local, fue asesinado.

Para las investigaciones se encuentran detenidos el administrador de Los Arrieros, dos meseros y el guardia de seguridad.

Esto, porque, según un policía, el exdeportista habría sido sacado, ya sin vida hasta la calle y se limpiaron todas las evidencias posibles.

Periodistas de un canal de televisión contaron que a esa hora se encontraban en una audiencia en la Policía Judicial y vieron que un hombre llegó a dar aviso a la policía del asesinato. Se trataba del amigo con quien estaba Quiñónez en el restaurante.

Indicaron que en Los Arrieros, todo estaba en orden y el testigo retiró su chaqueta íntegra con todos los documentos y dinero.

Tampoco el occiso fue despojado de sus pertenencias.

"Esto es sicariato, no le robaron nada", dijo Jaime, al insistir que su padre no se merecía esa muerte. "Fue una figura pública. Cuando caminábamos por la calle o ingresábamos a algún local, la gente le reconocía y le pedía autógrafos", manifestó.

Familiares y amigos de Quiñónez se apostaron desde las primeras horas de la mañana en la Morgue de la Policía Nacional, donde fue llevado el cadáver para la necropsia.

Al mediodía, llegó la furgoneta de la Funeraria Nacional con el ataúd color vino, de recia madera, para llevar los despojos para su velatorio en la Sala 3 del segundo piso del funerario.

Su hermano, Constanzo Quiñónez, que se apersonó de los trámites legales, sacó el cadáver de la Morgue, ayudado de cuatro familiares, tras haberse vestido con delantales azules, guantes y mascarillas. Con gran esfuerzo, introdujeron el féretro en el coche fúnebre.

El médico legista entregó a Constanzo la papeleta de defunsión con el logotipo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), donde ahora se registran nacimientos, muertes, matrimonios y divorcios.

En la funeraria, en el norte de Quito, el cadáver fue llevado, primero a que se le practique la formolización. Antes de las 15:00, los restos ya se velaban entre sollozos de los asistentes.

Quiñónez recibirá sepultura mañana, a las 18:00, en el Cementerio de El Batán. Se espera el arribo de familiares de Italia, Colombia y España. (TH)

En 2009 fue acusado de extorsión

Precisamente en julio de 2009, hace tres años, el boxeador Jaime "La Bestia" Quiñónez denunció públicamente haber sido detenido 13 días de manera ilegal en la ciudad de Cuenca.

Quiñónez fue puesto en libertad luego de que las autoridades nunca le comprobaron la denuncia de extorsión que tenía en su contra.

Su detención se produjo el 27 de junio de 2009, cuando la  policía lo aprehendió junto con dos ciudadanos más y fue presentado ante los medios como miembro de una banda de extorsionadores

Quiñónez reveló en ese entonces que a las siete horas de haber sido detenido, se enteró del delito que se lo acusaba y que, pese a que se identificó, las autoridades policiales no le creyeron.

"Me sometieron, me cayeron unos siete u ocho agentes (…). Yo no tengo necesidad de venir a delinquir a Cuenca", aseveró.

Por su parte, el comandante de Policía del Azuay, Marcelo Rocha, defendió el trabajo de los gendarmes aduciendo que solo atendieron la denuncia que presentó un ciudadano.

"La Policía Nacional cumplió y sobre eso no tenemos más que decir, ni determinar la culpabilidad o la inocencia del señor Quiñónez porque esa no es nuestra función", señaló

El exboxeador aseveró sentirse afectado moralmente porque fue presentado ante los medios de comunicación sin pruebas ni una investigación previa.

 

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