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Hambre y gasolina

Publicado el 14/Abril/2008 | 00:00

Los recientes disturbios y saqueos en Haití han convertido a este país en una advertencia temprana de lo que puede ocurrir en el mundo, debido a la escasez de alimentos. Según informaciones de las Naciones Unidas, los precios del maíz, trigo y arroz han aumentado en el mundo, entre septiembre de 2007 y marzo de 2008, en un promedio del 50%. Sobre todo el trigo, cuyo precio se había duplicado entre 2000 y 2007, volvió a dar un salto del 100% en el último año.

La buena noticia es que el problema se debe en parte a que las personas en los populosos países de China e India han logrado incrementar su poder adquisitivo. Pero aún hay en el mundo casi 1 000 millones de personas que tienen que vivir con no más de $1 por día. En Haití, uno de los países más pobres del mundo, un 60 % de la población vive con menos.

Ese país es uno de los menos sustentables en la producción de alimentos, pero la crisis está afectando también a República Dominicana, Nicaragua, Argentina y, entre otros países latinoamericanos, también a Ecuador. Aquí, a más de las adversas condiciones climáticas, son los monocultivos para la exportación la causa de esta situación.

Y los altos precios de los comestibles, por lo que hace tanto tiempo han pugnado los agricultores, no favorecen a las pequeños campesinos, sino a los grandes productores industrializados.

Hay una circunstancia adicional que ha causado preocupación: en muchos lugares del tercer mundo se ha dejado de cultivar alimentos para producir combustible biológico. Las misma Organización de las Naciones Unidas indica que para producir 100 litros de gasolina se necesita la misma cantidad de cereales que bastaría para alimentar a una persona durante todo un año.

Y lo que es peor: ha quedado establecido que el biocombustible no contribuye a mermar la contaminación atmosférica, como se había hecho creer. Al quemar los bosques en Brasil para sembrar palma africana o soja, se produce 100 veces más dióxido de carbono que el que se ahorra después con el combustible vegetal. Por otro lado, el maíz y la colza necesitan de abonos que contaminan más el ambiente que el combustible derivado del petróleo.

La pregunta es si, al quedar comprobado que los ecologistas tuvieron razón cuando dijeron desde el principio que la gasolina hecha de plantas no era la solución a la gran demanda energética, se revertirá la tendencia, una vez que los consorcios han hecho sus inversiones en el sector. Incluso Haití ya se ha integrado a la producción de biocombustible.

Mientras tanto, el Programa Mundial de Alimentos de la Organización de Naciones Unidas ha advertido que, debido a la carestía, le faltarán este año unos $500 millones y que la única salida será reducir las raciones o mermar el número de beneficiados.

Alternativa intolerable, que ha llamado a los países desarrollados a reaccionar, una vez que la cooperación económica de los 22 países más ricos había seguido bajando. En 2007 fue de $103 700 millones, 30 000 millones menos de lo prometido para alcanzar la meta del milenio de erradicar el hambre.

Hora GMT: 14/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Susana Klinkicht

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