Del peso que tuvo la banca guayaquileña a inicios del siglo XX el 93% de los depósitos del país, dan fe libros añejos del Archivo Histórico del Guayas y la Biblioteca Municipal. También de la crisis que vivió y superó en décadas posteriores.
La más notable, la Revolución Juliana (1925), derrocó al gobierno de Gonzalo Córdova y, según el investigador e historiador Willington Paredes, profundizó el centralismo hacia la ciudad, pero no doblegó su comercio activo y capitalismo creciente.
Desde esos días lejanos mucha agua ha corrido bajo el puente. Los bancos porteños participan con casi un tercio de las captaciones totales y los quiteños con el 58%, según cifras tomadas de la Superintendencia de Bancos (SB), a diciembre de 2006.
Para César Robalino, presidente de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador, no es posible leer estos indicadores sin considerar el contexto histórico y la coyuntura económica del país.
A inicios del siglo XX, la modalidad primario exportadora movía la economía nacional, por esa razón la banca guayaquileña tenía mayor peso, dice. En contraste, en la Sierra se experimentaba un proceso de crisis comercial. Adicionalmente, la banca costeña financiaba operaciones de comercio exterior y la serrana, no.
El proceso de intermediación estaba casi circunscrito al lugar geográfico. En la actualidad, con las mejoras abismales en comunicación, infraestructura y tecnología, eso ya no se produce, señala, por lo que hay bancos de cualquier localidad financiando toda clase de actividades y el capital social pertenece a cientos de ecuatorianos y extranjeros. En las décadas de los 40 y 50, el boom bananero rescató al país de una fase depresiva.
Se amplió la frontera agrícola, las vías mejoraron, aumentó la migración interna y se produjo el ascenso de nuevos grupos económicos y la formación de ciudades. Por otra parte, Robalino recuerda que el petróleo, en los 70, modificó radicalmente la estructura económica y el proceso de intermediación financiera.
En los 80 y 90 aconteció lo que Willington Paredes llama un error de visión y estrategia: La proliferación de bancos y financieras en una economía cuyo crecimiento se había estancado. De 1995 en adelante todo fue cuestión de tiempo.
Cuando la crisis explotó y el gobierno de Jamil Mahuad decretó el feriado bancario, en 1999, esta medida destruyó la confianza de los depositantes y generó corridas que afectaron a entidades de correcto proceder, expresa. Estadísticas de la SB dicen que de las 39 instituciones que había en el país en 1998, quince tenían su matriz en Guayaquil y 18 en Quito.
Al 2006, en la ciudad sobrevivían 6 y en la capital, 14. Otras cifras del sistema financiero también conceden ventaja a Quito en actividades controladas por la SB. En la cobertura provincial del número de tarjetas de crédito, el 45% es de Pichincha y el 35% de Guayas.
De las primas netas pagadas en seguros ($ 616484.000), el 68% es de compañías con sede en la capital y el 31% en Guayaquil. A diciembre de 2006, la SB registró 42 compañías de seguros (incluye a Integral fusionada con Sulamérica).
El 44% tenía matriz en Guayaquil, el 54% en Quito y el 2% en Cuenca. En la Revista 75 años de la Superintendencia de Bancos y Seguros 1927-2002, Eduardo Peña Triviño, ex gerente general de Seguros Sucre, se adhiere a las recomendaciones de expertos que consideran excesivo el número de compañías para el tamaño del mercado en el Ecuador, ya que bastarían no más de 15 ó 20 para satisfacerlo.
>> EL TESTIMONIO
Guillermo Arosemena: La caÍda del Banco de Descuento
Pocos recuerdan que el Banco de Descuento, que abrió sus puertas en 1920 en Guayaquil, financió los primeros edificios de propiedad horizontal que se construyeron en la ciudad. Uno de ellos fue el Gran Pasaje, en la avenida 9 de Octubre. Guillermo Arosemena Arosemena, historiador económico, habla con pasión y orgullo de la institución que fundó su abuelo, Carlos Julio Arosemena Tola.
Dice que por décadas fue el tercer banco más grande, después de La Previsora y Pichincha. Que emitió bonos que financiaron la construcción de la carretera Guayaquil - Playas y muelles municipales.
Arosemena es autor de 42 obras y ha plasmado estos recuerdos en dos de ellas. Él sostiene que la institución quebró en 1984 porque su administración no fue muy diferente a lo que hicieron los banqueros en 1999: préstamos a empresas relacionadas o a testaferros, o concedidos muy a la ligera.
La caída del banco significó un impacto muy grande para él y su tío, el ex presidente de la República Carlos Julio Arosemena Monroy, que eran accionistas minoritarios. Yo perdí cerca de $ 800.000 y tuve que vender una casa en Los Ceibos y dos automóviles. Pero lo de mi tío fue terrible, perdió todo lo que tenía y por eso los últimos años de su vida fueron muy duros para él.
Los protagonistas
RAMÓN AROSEMENA, EX PDTE. DE LA CÁMaRA DE Compañías de DE SEGUROS.
Al inicio de la bonanza petrolera, en 1972, había en Guayaquil 12 compañías de seguros y en Quito solo agencias, ni siquiera sucursales. Como las compañías petroleras se afincaron en la Capital de la República, donde estaba la decisión política, las aseguradoras extranjeras empezaron a irse para allá.
El Estado, que antes producía cero en primas, pasó a ser el principal consumidor y a tener el 60% de un mercado que está hoy en los $ 650000.000. El resto es del sector privado.
Es lamentable que el Estado no apoye a las compañías nacionales y, sobre todo, al pueblo ecuatoriano. Que cobre impuestos a los seguros de salud, vida y accidentes personales, cuando en otros países se pueden deducir las primas pagadas del Impuesto a la Renta.
Para que Guayaquil recupere el espacio que tenía, pasará mucho tiempo. Tienen que formarse nuevas entidades financieras manejadas honestamente, sin el deseo de enriquecerse. Antes los bancos vivían con los préstamos que concedían, ahora se han inventado mil cosas. Sin trabajar ganan plata.
El sector seguros se desarrollará bien cuando el Estado tome una decisión política. El mercado está sobreofertado. Existe canibalismo entre las compañías, no hay cómo consolidarlas ni fortalecerlas económicamente con el patrimonio necesario.
Mientras existan 42 compañías es como tener 1.000 hectáreas y pedir a 1.000 personas que las exploten. Nunca serán empresarios fuertes.
Quince estaban en esta ciudad
En 1998, el sistema bancario lo integraban 18 entidades con matriz en Quito, 15 en Guayaquil y 6 en el resto del país. La SB incluyó al Continental en su boletín de ese año, cuya administración asumió el Banco Central en 1996, tras haberle concedido préstamos para enfrentar retiros masivos de depósitos. También figuraba el Banco del Azuay con matriz en Guayaquil. Originalmente estaba en Cuenca, pero el grupo Miranda se hizo cargo de la entidad en 1989.
Diez Bancos Porteños Salieron
Tras el congelamiento de los depósitos bancarios en 1999, doce bancos entraron en saneamiento; 7 eran de Guayaquil, 3 de Quito, 1 de Ambato y 1 de Babahoyo. En el 2000, la Previsora se fusionó con Filanbanco (que cerró después) y Continental con el Pacífico.
Este último pasó a ser administrado por el Banco Central y, en el 2001, por el grupo español Interdin & Advisory. Del Bank entró al sistema y, a fines de 2006, seis bancos tenían matriz en Guayaquil.
Hora GMT: 10/Octubre/2007 - 05:00 Fuente: Diario Expreso Ciudad Quito
