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Guayaquil-Quito

Publicado el 10/Noviembre/2009 | 00:10

Por Cecilia Velasco

cevelasco@hoy.com.ec

En su "Breve diseño de las ciudades de Quito y Guayaquil", el poeta Juan Bautista Aguirre afirma mil barbaridades sobre aquella: los ladrones han robado hasta las llaves a San Pedro, no se sabe cuándo lloverá, las irregularidades topográficas causan malestar, hay suciedad por doquier; en suma, Quito es "el sobaco del mundo".

En Guayaquil -esto ya no es de Aguirre-, los sentidos se fascinan con la visión de la ría y la cercanía del mar. El curso poderoso del agua hace que el ser se sienta proyectado y la imaginación puede viajar lejos. No hay muros naturales ni límites. El movimiento del agua permite esa sensación de desplazamiento íntimo. Los preciosos jardines en las aceras de Urdesa habían sido hasta hace pocos años parte de las propiedades privadas, hasta que una ordenanza municipal obligó a los propietarios a respetar la extensión de las veredas. Así, los paseantes pueden gozar de los jardines que adornan las veredas. Y en los parques, de los que Quito carece, a no ser en urbanizaciones privadas, los samanes, jazmines, almendros, mangos y una variedad de flores de diverso color y textura hacen sentir la perfección irrepetible de la naturaleza. Aquí, la vegetación exuberante invade todo el paisaje urbano.

La parte céntrica de Guayaquil, totalmente desnuda de lo que a Quito le sobra, el barroco y la belleza arquitectónica, luce la austeridad de lo estrictamente práctico y necesario. En contados lugares, se pueden apreciar los bonitos detalles de ventanas y contraventanas de madera, pero hay, en suma, el atractivo y la vitalidad de una ciudad porteña.

Quito. Plaza de San Francisco, tres de la tarde. Las piedras blanquean por el sol. Sobre ellas, nos sentamos, sin que ninguno de los vigilantes nos lo prohíba. Las palomas vuelan rasantes sobre nuestras cabezas mientras los payasos, mercachifles, indígenas y mendigos deambulan libremente en un escenario democrático en el que impera un difícil equilibrio social. Todo parece estar más cerca de la tragedia. Mendigos que parecen haber salido de una ciudad medieval, seres con discapacidades, niños lustrabotas. El delirio, la violencia soterrada, la marginalidad, la fe o la superchería religiosa, la borrachera y los turistas locales y foráneos pasean con iguales derechos en la Plaza de la Independencia. No se esconde bajo la alfombra la pobreza. La ciudad vive y respira.

Aquí se vive rodeado de los imponentes muros de las montañas. El ser no puede desplazarse por las aguas, y jamás seremos despertados por el bramido de las olas o los buques.

Los ecuatorianos necesitamos conocernos más y dejar de vivir dándonos la espalda mutuamente. Desde el barrio de La Loma y sus callejones, se ve la capilla de los Milagros ¡Qué hermoso sería, desde aquí, un huequito, para divisar el mango verde que cuelga del árbol, una vela del Morgan, un pañuelo agitándose en el puerto de Guayaquil! Aquí y allí, los pájaros siguen trinando y la gente, llenándose de ilusiones.

Hora GMT: 10/Noviembre/2009 - 05:10

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Comentarios

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  1. 1 Christian Villafuerte desde - Quito

    Es verdad que lo que uno puede leer aqui son opiniones en las que el Diario no tiene por qué prohibirlas, sin embargo este artículo de opinión genera un sentimiento de rechazo por mi persona, puesto que se le pone a Quito como la cloaca del Ecuador y a Guayaquil como la gran metrópoli más moderna de todo el universo. Una afrenta más a una de las ciudades más elegantes y hermosas de América, término sacados del Discovery Channel y de miles de turistas que ingresan a Quito. Ecuador va a seguir dividido con estas propuestas regionalistas, sean de costeños contra serranos o viceversa o de serranos contra sus propias ciudades. Es decir, que todas las ciudades que no tengan salida al mar son horribles, y sólo las ciudades "folklóricas" son asquerosas y desordenadas. Me encanta Guayaquil, pero el autor de este artículo debería ir a zonas no regeneradas de Guayaquil a ver si encuentra lo mismo que tanto ama. Cruce al otro lado de las escalinatas del Cerro y se encontrará con la marginalidad presente con vista a la ría y a los edificios, o vaya a los sectores olvidados de casas de caña con puentes de madera que los hay por montones gracias al tráfico de terrenos desde los años 70.

  2. 1 Jose Miguel Falquez desde - Guayaquil

    Cristian, la intención del artículo era unir no desunir..... en un pais tan pequeño, como puede haber regionalismo? Claro que cada ciudad debe tener su identidad, competir para ser la mejor, como ocurre en todos los paises del mundo. Pero por supuesto que los sociolistos XXI aprovechando las diferencias y distintos modos de ver el muenod, quieren crear division extrema y odios, Divide y vencerás parece ser su lema.

  3. 1 Wilma Krauss Vega

    No quisiera poner el dedo en la llaga, pero todas las ciudades ecuatorianas no tienen la gran suerte que tienen los guayaquileños de tener al frente de su Municipio a un hombre que ama a su ciudad por sobre todas las cosas. El sacrificio de Jaime Nebot se ve recompensado por el cariño que le brindan sus agradecidos ciudadanos.

    Gracias por este bonito artículo señora Cecilia Velasco.

    Ojala el Ecuador entero pudiese ser como Guayaquil y su población pujante y progresista.

    Guayaquil avanza a pesar de las cáscaras de guineo que el gobierno centralizador te va tirando a su paso.

  4. 1 JUAN FARINANGO desde - Guayaquil

    ¿y la autopista Quito-Guayaquil presidente Correa?

  5. 1 Renato Troya desde - Quito

    Que pena leer este artículo tan lleno de regionalismo y tan falto de ideas. Realmente no tengo una idea exacta de lo que esta señora quiere lograr; si sembrar esa semilla del mal que durante muchos años hemos querido desterrar o cosechar el odio entre Quiteños y Guayaquileños en un futuro no muy lejano. Recuerde lo que Simón Bolivar dijo a los Guayaquileños:"Con una ciudad y un río no se hace un País". Realmente usted no conoce Quito y le invitaría que venga a vistarla. En cada calle del centro de Quito, se puede sentir como la cultura y el arte se encuentran en cada rincón.Hay cientos de turistas en nuestras calles y eso Ud se olvida de mencionar.( ya quisieran estos gringuitos que haya una sola ciudad como Quito, una sola en todo Estados Unidos,realmente la tuvieran como un museo vivo) Si es cierto, hay mendicidad, indígenas, mercachifles. Es por la sencilla razón de que Quito es una ciudad hermana, cuna de la Patria que cobija a esas personas que son ecuatorianas,que no olvida a esos hermanos migrantes de otras provincias. Mi deseo es que no haya más de estos ejemplos regionalistas, que lo único que buscan es dividir al Ecuador.
    Bien dice la frase de Maquiavelo: "Divide y reinaras".Estoy seguro de que usted Cecilia y las personas que buscan esto no llegarán nunca a reinar".El Ecuador entero nunca se los permitirá.

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