Hacia 1583, el visitador de idolatrías, Cristóbal de Albornoz, en su Instrucción para descubrir todas las guacas del Piru y sus camayos y haziendas (Madrid, 1988), entre los lugares sagrados de la provincia de Quito menciona: Biccinca, guaca principal de los indios quitos, es un cerro nevado alto junto a la ciudad de Quito. Por el momento es difícil encontrar el significado de la palabra Pichincha. Según Aquiles Pérez (Quitus y Caras, Quito, 1960) la etimología del nombre de este macizo volcánico se derivaría del Colorado: pi, agua o río; chin de chino, llorar; cha de charri, bueno: bueno que hace llorar con agua. Si este significado es válido, es clara la analogía con la concepción de que las cumbres de las montañas, como centros de los nublados que producen las lluvias y sus flancos como lugar de origen de los manantiales, son fuentes de vida y fertilidad. El volcán Pichincha pudo haber sido considerado dios o diosa de la lluvia. En América andina los volcanes con sus cráteres abiertos y activos eran reputados además como divinidades femeninas. No es extraño, por lo tanto, señalar que la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, venerada en Quito, pudo haber sustituido a la diosa volcánica primitiva, cuyo culto fue integrado en un sincretismo de la religiosidad popular católica. La imagen de metro y medio de alto -escribe el P. Vargas (Patrimonio artístico ecuatoriano, Quito, 1972)- está labrada de un solo bloque lapídeo de las canteras del Pichincha con el encarnado a base de óleo. Su protección se demostró, según los devotos quiteños, cuando el 8 de septiembre de 1575 amaneció la ciudad cubierta de cenizas por la erupción del volcán Pichincha; los cabildos acordaron celebrar una fiesta anual por la liberación de una catástrofe.
Además del Guagua Pichincha, el macizo contiene dos centros volcánicos apagados: el Cundur Huachana y el Rucu Pichincha. Según M. Hall (El volcanismo en el Ecuador, Quito, 1977), la orientación de los tres eventos sugiere una emigración de la actividad de este a oeste, a través del tiempo. Decrecida la actividad del Cundur Huachana, creció el Rucu Pichincha sobre los flancos occidentales del antiguo volcán. Testigos de este período son el Padre Encantado, Cerro de los Ladrillos y Rucu: picos rocosos que cierran la caldera, orientada hacia el sur. Posteriormente un nuevo estratovolcán se elevó al occidente; el Guagua Pichincha, el que terminó su crecimiento con una potente erupción. Luego creció un nuevo cono en el fondo de la caldera y, por segunda vez, se formó un estratovolcán que sufrió un nuevo colapso y la formación de la caldera actual, centro de las erupciones históricas. En su cumbre máxima, denominada Humboldt (4 794 m.), se ve una colada de lava que adornó los flancos del Guagua Pichincha más antiguo. Alexander von Humboldt no solo lo exploró en dos ocasiones (1802), sino que a él debemos algunos planos y el primer dibujo de todo el macizo volcánico.
Ciudad QUITO





