Con toda razón, el Gobierno ecuatoriano exigió pruebas al Gobierno colombiano sobre la grave acusación contra el presidente Correa de haber impedido acciones de las Fuerzas Armadas ecuatorianas contra las FARC en territorio nacional. Y con toda razón, también, ha rechazado el supuesto sustento de esa afirmación que esgrimió el Gobierno del país vecino al replicar a esa exigencia que la gran prueba fue la presencia de Reyes en suelo ecuatoriano.
Es inconsistente inferir tan grave acusación, como hace Colombia, de aquella presencia o de la existencia de un campamento clandestino de las FARC. Como replicó el Gobierno ecuatoriano, si se aplica esta inédita lógica, se podría también aseverar que el presidente Uribe ha impedido acciones de las Fuerzas Armadas colombianas contra las FARC, por la presencia de Manuel Marulanda y Mono Jojoy en el territorio de Colombia. Campamentos de las FARC siguen actuando sin control en varias zonas del país vecino. Y el Ecuador es gravemente afectado por esa situación.
Ni afirmaciones sin pruebas como las que ha lanzado el Gobierno de Colombia, ni el cruce de fuegos verbales entre Quito y Bogotá ayudan a crear un ambiente que permita generar la confianza necesaria para reestablecer las relaciones diplomáticas entre los dos países vecinos.
En la declaración de Río, incorporada a la resolución de la OEA, los dos Gobiernos se comprometieron a mantener canales respetuosos de comunicación y fórmulas de distensión.
Hora GMT: 15/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO
