Efraim Zadoff
Quién es: Historiador y editor, rabino humanista e investigador
El viernes pasado, 27 de enero, fue el DÃa del Holocausto JudÃo, declarado asà en 2005 por iniciativa de los Estados Unidos e Israel y aprobado por 191 paÃses miembros de Naciones Unidas, en memoria de las vÃctimas del exterminio nazi, entre ellas 6 millones de muertos, el 17% niños, durante la Segunda Guerra Mundial (SGM).
Ese dÃa, el historiador y editor argentino-israelÃ, Efraim Zadoff fue recibido en la Asamblea Nacional, donde dio una conferencia sobre el tema y destacó la labor humanitaria de Manuel Antonio Muñoz Borrero (+), excónsul honorario del Ecuador en Suecia y único ecuatoriano condecorado por el Museo del Holocausto de Jerusalén (Yad Vashem) como Justo de las Naciones, por contribuir a salvar judÃos. Antes, Zadoff conversó a fondo con VIDA DIARIA sobre el tema y sobre su última investigación: Holocausto y América Latina.
¿En qué consiste su obra Holocausto y América Latina?
Es un estudio sobre la utilización de pasaportes latinoamericanos como documentos de protección durante el genocidio de judÃos a manos de los alemanes y sus colaboradores en la Segunda Guerra Mundial.
¿Para qué sirvieron esos documentos?
Para evitar que los judÃos sean enviados a los campos de exterminio... Cinco o seis cónsules de paÃses de América Latina emitieron esos pasaportes.
¿Fue una carta de salvación?
Más o menos sÃ. Hubo miles de pasaportes entregados por cónsules latinoamericanos en Suiza, Berna, El Paraguay, El Salvador, Honduras y HaitÃ. Por el Ecuador, fue el doctor Manuel Antonio Muñoz Borrero, sobre quien sembré la primera fase de mi investigación. Con base en ello y en el pedido de familiares de los sobrevivientes, fue reconocido como Justo de las Naciones, distinción que se da a personas que arriesgaron su vida y su carrera para salvar las vidas de muchos judÃos.
¿Muñoz Borrero fue clave para esa acción humanitaria?
Por supuesto y fue despedido por ayudar a 80 polacos, la mayorÃa judÃos, sin escuchar sus argumentos.
¿Cuándo ocurrió eso?
En febrero de 1942, cuando Muñoz Borrero era cónsul honorario del Ecuador en Suecia, paÃs neutral que trataba de salvar judÃos en los paÃses conquistados por los alemanes. Él emitió pasaportes para 263 judÃos que pudieron ser enviados a un campo de canje, en lugar de campos de exterminio como Auschwitz y Treblinka.
¿Todos se salvaron?
No, muchos no, por lo menos 10 personas que tenÃan pasaportes ecuatorianos, esto es tres familias, fueron enviadas a campos de exterminio, a mediados de 1944, tengo los nombres de esa gente.
¿De qué sirvieron los pasaportes entonces?
Hubo dos etapas: cuando los judÃos fueron concentrados, las SS (Ejército de élite de Adolfo Hitler) recolectaron los pasaportes y preguntaron a los representantes de los paÃses latinoamericanos si los reconocÃan, éstos lo negaron, incluido el Ecuador. Pero en la segunda mitad de 1944, en la reunión de Defensa de paÃses latinoamericanos en Montevideo, se decidió reconocer esos pasaportes.
¿Cuántas vidas se salvó?
El 21 de enero de 1945, hubo un canje de 310 judÃos con pasaportes latinoamericanos; 75 judÃos salvaron su vida gracias a los pasaportes de Muñoz Borrero.
¿Cuál es el propósito de su visita al Ecuador?
Recordar el genocidio de los judÃos como emblema o paradigma de otros que se dieron en el mundo.
Es justa la condena mundial del Holocausto, pero hay otros crÃmenes de lesa humanidad que deberÃan serlo también. ¿Qué opina usted?
No sé de pedidos para otros genocidos. Probablemente, las Naciones Unidas debieron haber comprendido que el genocidio contra los pueblos judÃo, gitano, contra prisioneros eslavos y rusos es singular porque fue cometido por los alemanes que se consideraban superiores a los demás y querÃan dominar el mundo.
¿Por qué singular? Un genocidio es un genocidio...
Porque todo judÃo era candidato a ser asesinado por los nazis, donde fuere, por el solo hecho de ser judÃo. No olvidemos que, dentro de los 6 millones de judÃos asesinados, un millón fueron niños.
¿Y la matanza de musulmanes en Bosnia?
También fue un genocidio, ¡¿qué hay con eso!? También puedo mencionar la de un millón de armenios en TurquÃa, genocidios hubo en los últimos 150 años y lamentablemente, siguen.
¿Cuál es la salida?
Que haya un compromiso para que los árabes reconozcan que Israel tiene derecho a ser un Estado soberano judÃo y que ellos hagan su estado palestino sin amenazar la existencia del de Israel. Y me refiero con esto al ejemplo de la Franja de Gaza, de donde los israelÃes nos retiramos pero cada cierto tiempo tiran misiles y cohetes, por cientos, contra población civil... Si Hamás, que controla Gaza, toma control de la franja occidental, ¿cuál va a ser la seguridad de toda la población judÃa en Israel?
¿Qué puede pasar?
Miremos lo que puede pasar con Egipto ahora que subieron fundamentalistas al Gobierno, no se sabe qué va a ocurrir.
¿Cuál es el riesgo?
Con Egipto, tenemos fronteras reconocidas, estamos dialogando, no lo tenemos encima. Pero, ¿qué ocurrirÃa si Hezbolá o Al-Qaida introducen bombas y más suicidas a Judea y Samaria o a la franja occidental, a los territorios ocupados, pues el Estado de Israel no impuso soberanÃa sobre ellos. El asunto es que si se llega a negociaciones verdaderas esa zona estará desmilitarizada, ¿ eso será seguro?
¿Cuáles son los errores de Israel?
No estoy de acuerdo con ciertas actitudes de mi Gobierno, como los asentamientos, aunque considero que se debe tener el control de seguridad de esos territorios, hasta que se llegue a un acuerdo, en el que no se debe confiar en ninguna fuerza exterior.
¿Por qué razón?
Porque cada vez que hubo acuerdos como hoy en el LÃbano, cada tanto alguien lanza un cohete sobre población civil, y es el deber, no solo el derecho del Gobierno israelÃ, preocuparse por la seguridad de los ciudadanos.
¿Declaraciones como las del presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, de que a Israel hay que borrarlo del mapa sustentan ese temor y desconfianza?
Hasta hoy, Ahmadinejad dice también que el Holocausto es mentira y financia al Hamás y al Hezbolá. No olvide que Irán de Ahmadinejad fue el que colocó las bombas y voló la Embajada de Israel en 1992 y el Centro JudÃo en Buenos Aires en 1994. Entonces, ¿qué seguridad hay de que este señor, que hace visitas triunfales por algunos paÃses de América Latina y es recibido como un gran héroe, respete la paz?
Entre ellos el Ecuador, acaba de estar acá...
Usted lo dice, entonces, ¿qué seguridad tenemos de que cuando le convenga haga que vuelvan a lanzar misiles como lo hizo en la guerra anterior del LÃbano?
¿Cuál es la situación actual de los judÃos en A. Latina?
Ahora, la situación es distinta, desde que existe el Estado de Israel, el pueblo judÃo no depende más del favor de otras personas para salvar sus vidas. No hay odio a nivel estatal, hay cooperación y respeto, excepto con nuestro vecino Hugo Chávez, que a veces tiene sus salidas no tan felices y ciertos grupos que se dicen defensores de los derechos humanos.
¿A quienes se refiere?
A los que se autodenominan la izquierda, que son muy buenos aliados de la derecha, porque coinciden en el odio a los judÃos, al Estado de Israel, a los extranjeros. Es un serio problema de las sociedades.
¿Puede complicarse?
Soy historiador, no profeta, pero una de mis profesiones de fe es la educación y creo que todo paÃs que quiere que su pueblo mejore, no sea xenófofo, valore la democracia, respete el pluralismo y el derecho a disentir, debe educar a su gente.
¿Esa es la receta?
Seguro, es la única opción para que paÃses democráticos puedan seguir existiendo y para que haya un futuro mejor.
Asà soy yo...
Investigador asociado al Centro Liwerant, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, para la investigación de América Latina, España, Portugal y sus comunidades judÃas.
PHD por la Universidad de Tel Aviv sobre Historia JudÃa en América Latina en el siglo XX.
Miembro fundador de la Asociación Israelà de Investigadores del JudaÃsmo en A. Latina.
Actor y redactor de numerosos artÃculos y libros sobre la historia judÃa en A. Latina.







