Rafael Oyarte
royarte@hoy.com.ec
L a libertad de prensa es uno de los factores fundamentales dentro de un Estado de Derecho, pues permite hacer efectiva la transparencia en el ejercicio del poder y la responsabilidad de los funcionarios sobre su gesti贸n pol铆tica, como lo ha determinado la jurisprudencia interamericana de derechos humanos.
La Carta Democr谩tica Interamericana, instrumento internacional vigente y que el Gobierno ecuatoriano ha invocado en algunas ocasiones, reconoce la importancia de la libertad de prensa al tenerla como uno de los factores determinantes para calificar a un r茅gimen como democr谩tico.
Esta libertad de prensa permite a los ciudadanos ejercer otro derecho fundamental: conocer las noticias, es decir, informarse sobre diversos asuntos, entre los que cuentan los de orden p煤blico. El ciudadano tiene derecho a enterarse de casos como la narcovalija, los cheques engullidos por funcionarios ministeriales, las ambulancias que no lo eran, las calificaciones en concursos y un largu铆simo etc茅tera. Tan b谩sica esta libertad que el propio Gobierno se ha podido enterar, a rega帽adientes, de casos que se entiende deb铆a conocer: el caso Pedro Delgado, el pr茅stamo a Gast贸n Duzac y un sinn煤mero de situaciones que el r茅gimen dec铆a ignorar. Lo llamativo del alegado desconocimiento es otro tema, pues un Gobierno responsable no puede se帽alarse a s铆 mismo como extremadamente ingenuo en el manejo de la cosa p煤blica.
La libertad de prensa puede resultar inc贸moda. Lo es, ciertamente, para los reg铆menes autoritarios. Por ello, los instrumentos internacionales de derechos humanos consagran con mucho cuidado su ejercicio y limitaciones, proscribiendo intervenciones indirectas como el monopolio u oligopolio en la propiedad de medios de comunicaci贸n y el abuso de controles oficiales o particulares de papel peri贸dico, frecuencias radioel茅ctricas y de aparatos para difundir informaci贸n, y m谩s a煤n de supresiones directas por los que el poder impide la libre circulaci贸n de informaci贸n, como la censura previa (a trav茅s de todas sus variables) la prohibici贸n de informar y el retiro de publicaciones.
Por ello la jurisprudencia interamericana se帽ala que quienes ejercen el poder deben ser tolerantes con la opini贸n cr铆tica. Porque eso de decirse democr谩tico y ser intolerante, queda muy dif铆cil.
Una buena se帽al ser铆a que el jefe del Estado, antes que romper peri贸dicos, los lea, y antes de achacar a periodistas por cumplir su funci贸n (que es una funci贸n social) los escuche. Si no se est谩 de acuerdo, que se debata y no se acuda al f谩cil expediente de la descalificaci贸n y el ataque, lo que es sencillo cuando se tiene el poder. Para el com煤n de los ciudadanos, la libertad de prensa es la diferencia entre vivir o no en democracia plena. Cuando la prensa incurre en excesos, el ciudadano tiene los mecanismos de rectificaci贸n y r茅plica, incluso a trav茅s del Poder Judicial. No pasa lo mismo cuando esos excesos se producen a trav茅s de cadenas y sabatinas.
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Autor: Rafael Oyarte - royarte@hoy.com.ec Ciudad Quito








26/Diciembre/2012 a las 09:05
Es indiscutible una ley de comnicacion en nuestro pais, pero quienes mas se oponen a ella resulta ser un grupillo.