El director del movimiento Avanza, Ramiro González, responsabiliza a tres dirigentes del oficialismo de impedir la alianza con su partido, que se erigió en la segunda fuerza política del país. 

¿Qué le hace suponer que los resultados electorales habrían cambiado si se hubiera concretado una alianza nacional entre Avanza y Alianza País (AP)?

Primero, porque había planteado una alianza nacional que nos permita participar, a las dos agrupaciones, en una sola lista. Naturalmente, eso no cuajó en la dirigencia de AP.

Le pongo ejemplos: tuvimos en Cuenca, el año pasado, 9,5% de votos y, si hubiéramos hecho la alianza -como quiso el alcalde de Cuenca-, habríamos logrado la Alcaldía, que se pierde por seis puntos. En Loja lo mismo: con un acuerdo global, habríamos ganado la Prefectura. En Imbabura dijeron que tenían la presidenta de la Asamblea y que no necesitaban alianza, pero sabíamos que ganábamos en todo en Imbabura. En el Oriente ecuatoriano, AP no saca absolutamente nada. Nosotros sacamos alcaldías y prefecturas. Creo que habría sido una buena alianza.

Usted dijo que el presidente no fue informado. ¿Por qué tiene esa certeza?

Él me preguntó que por qué no hablé con él. Yo suponía que estaba hablando con una organización política. Hablé con el señor Galo Mora, con la señora Betty Tola, y ellos nunca me respondieron la propuesta que les hicimos.

Aquello de que Fernando Cordero no permitió que se hiciera la alianza en Cuenca, ¿es una suposición suya o una certeza?

Una certeza, porque con el alcalde Paúl Granda ya habíamos llegado a un acuerdo, y fue el señor Fernando Cordero el que se opuso a esa alianza.

¿Y Granda se dejó imponer?

En las organizaciones hay que obedecer lo que las estructuras mandan. Pero fue el señor Cordero el que se opuso no solo a la alianza para la Alcaldía, sino también para la Prefectura. Nosotros habíamos planteado una alianza en toda la provincia del Azuay.

Usted dijo que hay que tildar a los dirigentes de AP que fueron responsables de no hacer la alianza.

¿Qué significa "tildar"?


Yo no he dicho que haya tildar. Creo que cada organización política debe asumir sus responsabilidades. He dado los nombres y los apellidos de lo s responsables de la no alianza con AP y Avanza.

¿Está consciente de que está incidiendo en un debate interno de Alianza País?

De ninguna manera. Solo estoy recogiendo las palabras del presidente Correa, que dijo que por acciones sectarias de la dirigencia de AP no se dio la alianza con Avanza. Usted oyó al presidente de la República.

Lo que dicen algunos en el interior de AP es que habrá una cacería de gente de izquierda.

No he dado definiciones de izquierda ni de derecha. Lo que yo he visto es que hay gente con poca experiencia política para manejar un partido de la magnitud de AP. Nada más.

También se dice que así se está desviando el problema más hacia una estrategia que falló y que hacia las actitudes censurables del Gobierno y del presidente.

No creo que esa haya sido una estrategia de AP. Creo que al presidente no le dijeron la verdad. Le mostraron estadísticas falsas de candidatos. Creo que el presidente no tenía tiempo para estar en el día a día, y las personas no le dijeron lo que estaba pasando en Quito, en Guayas, en Azuay… Eso es todo.

¿La conclusión suya es que algunos interfirieron para no hacer una alianza con su partido?

El que dijo que éramos la segunda fuerza política fue el presidente y, obviamente, los datos lo confirman: tenemos al momento 44 alcaldías y dos prefecturas, distribuidas en todo el país

¿Con qué motivo le mostraran, según usted, falsas estadísticas?

Eso habría que preguntarles a los responsables, a los que le dijeron que los líderes de cada provincia eran los mejores cuando no era así. Las tres encuestadores grandes no daban nada a Avanza, incluso fuimos víctimas de una invisibilización de los medios.

Si usted mismo dice que no había señal alguna, era muy difícil adivinar cuál era el alcance electoral de su partido.

Por eso mismo. Como nosotros no teníamos recursos, no pagábamos a nadie, entonces, no existíamos.

¿Cuál es la conclusión política que usted saca de esa supuesta invisibilización de su partido?

Estas encuestadores nos bajaron al menos seis alcaldías y al decir que estábamos cuartos, cuando realmente estábamos primeros, nos generaron problemas en la última semana. Eso pesa en la organización política y más en una pobre como la nuestra

Hay lecturas cruzadas. En el oficialismo, algunos se preguntan de dónde sacó su partido recursos para hacer una enorme campaña en algunas provincias?

Nosotros no hemos tenido recurso alguno. El Tribunal no ha dado la reposición de gastos. El partido se ha hecho a pulso, y la gente creyó en el mensaje de Avanza. Lo nuestro fue una lucha contra titanes que tuvo resultados positivos.

¿Qué responde a quienes lo identifican como un posible delfín del presidente en 2017?

Había un vacío de la socialdemocracia en el país. Creo que el mejor legado de Ramiro González es dejar una organización seria en la que se pueda hacer política de la buena. Mi objetivo es trabajar por ideología. Siempre he pensado que en Ecuador hay que hacer grandes cambios en la redistribución de la riqueza, la educación, la salud…

El promedio de edad de nuestros candidatos es 32 años. Es el legado político que Ramiro González le está dejando al país. Con eso he logrado bastante.

¿Por qué habla de legado cuando parece estar en una pista de despegue? ¿O acaso descarta estar en la elección de 2017?

Yo no descarto absolutamente nada. En política no se hace. Pero pertenezco a Avanza, y es el movimiento el que decide. Yo soy un militante más.

Cada organización política debe asumir sus responsabilidades. He dado los nombres y los apellidos de los responsables de la no alianza

Ramiro González