Por Claudio Mena Villamar
cmena@hoy.com.ec
Vivimos en el mundo de las siglas, o sea, de los nombres abreviados que pertenecen a asociaciones, consejos o grupos de cualquier naturaleza. Las siglas que figuran en el título de este artículo, significan en su orden: el GAFI, Grupo de Acción Financiera Internacional, un poderoso organismo integrado por representantes de 20 países ricos del mundo, creado para impulsar la lucha contra el lavado de dinero y contra el financiamiento del terrorismo; el Gafisud tiene la misma finalidad que el anterior, pero se circunscribe a Latinoamérica; el Concla es el Consejo Nacional contra el Lavado de Activos, organismo nacional que es presidido por el procurador general del Estado; y la UIF, la Unidad de Investigación Financiera, que tiene su autonomía relativa, pues depende del Concla.
Pasemos a ver lo que ocurrió, que es muy sencillo. La UIF debió enviar a la reunión del Gafisud en Buenos Aires un informe sobre los avances efectuados por el Ecuador en la materia contra el lavado y el terrorismo. La fecha tope para el envío fue el 11 de noviembre del año pasado; pero la UIF se descuidó y no envió el mencionado informe, por lo cual, la reunión del Gafisud del 29 de noviembre se encontró con esta novedad. Nuestro procurador explicó verbalmente lo que el Ecuador había hecho en el campo del lavado de dinero y del financiamiento al terrorismo, que no era mucho, pero no era poco. Lo que faltaba era una ley específica contra el financiamiento del terrorismo que se presentó al congreso en el año 2006 y que está archivada. Nuestro procurador se enteró de que el informe de la UIE no había sido presentado, lo que debió haberle caído muy mal justamente al inicio del cónclave. Confesó que si hubiera sabido esta deficiencia de la UIF, no habría viajado a Buenos Aires. Sin embargo, su presencia sirvió para que presentara oralmente lo que el país había hecho en este terreno contra el lavado y el terrorismo. Al regreso a su sede, el doctor García reunió al Concla, incluida la UIF, reunión en la que se conoció la renuncia de su director, la que fue aceptada en forma unánime.
Si seguimos con el caso, vemos que el procurador recibió una nota el 3 de febrero por parte del presidente del GAFI (el órgano poderoso), en la que pide se presente la confirmación del Gobierno de su absoluto compromiso de atender las deficiencias detectadas. La contestación positiva fue hecha mediante oficios del 11 y del 16 de febrero.
Con lo anterior, el procurador sostiene que la decisión que tomó el GAFI en Abu Dhabi (de colocar al país en la lista de países no cooperantes y de alto riesgo para el sistema financiero) no se debió únicamente a la falta del informe ya referido, lo cual parece exacto. El representante argentino en el GAFI dice que la actitud de este organismo se debió a que "no enviaron un compromiso del Estado para cumplir con el plan de acción propuesto".
Planteado así el asunto, la pregunta del millón es: ¿qué mano poderosa, qué interés contra el Ecuador se manejó dentro del GAFI para sancionarlo internacionalmente? El señor procurador debería integrar una comisión de detectives para que estudie este asunto antes de la próxima sesión del GAFI en Holanda, en junio.
Hora GMT: 12/Marzo/2010 - 05:18

12/Marzo/2010 a las 12:36
Gracias por enterarnos, mediante un artículo de opinión, de lo que pudo ser una simple noticia, de los descuidos burocráticos, tan normales entre nosostros, y que fueron la causa de ese informe.
Pasados esos lodos se puede observar:
La pataleta inmediática del sector oficial descalificando a los organismos que sólo pedían que se hagan los deberes.
El gran despliegue informativo, con titulares escandalosos, que obviaron el por qué y el cómo. Privilegiando el quién, cuándo y dónde.
Lecciones, tareas para todos, que debemos cumplir.