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Fregando la pita

Publicado el 14/Diciembre/2009 | 00:03

Por Diego Oquendo


doquendo@hoy.com.ec

1 El Universo me plantea cinco preguntas sobre el Proyecto de Ley de Comunicación. Debo responderlas en apenas cinco líneas: "No le temo a una ley de Comunicación. No hay circunstancia que no pueda ser regulada. Pero hablo de regulaciones, no de controles que, además, tienen una inspiración perversa. A pretexto de proteger, según se dice, el derecho de la gente a una información que no termina de precisarse de manera cabal, lo que se quiere es tenderle una celada a la prensa. Revísese el célebre proyecto a partir del artículo 64, y quedará al desnudo la mojigatería oficial".

2 "¡Ni un paso atrás!". El carajazo oficial -a eso equivale la invocación de Carondelet- seguramente incide en el ánimo de los asambleístas. Hasta allí llegan las disidencias… No obstante, la coyuntura es ideal para que los diputados del gran rebaño intenten marcar distancias con el sumo pastor… Mi lenguaje se va tornando bíblico. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me haces alimentar esperanzas inútiles?

3 "… Por último, que saquen el cadáver y lo metan entre rejas". Qué macabro. Carolina Cabrera no se anda por las ramas. Es mujer con arrestos y, después de 16 meses de cárcel -experiencia bien dura, ciertamente- se propone plantear algunas demandas. Quién sabe si los perjudicados por los negocios de su padre -430 millones de dólares, nada menos- deban reconocerle indemnizaciones. Qué maravilla. De Ripley.

4 El presupuesto de la Presidencia de la República tendrá un incremento del 300% en 2010. De $108 millones que utilizó en 2009, se incrementará a $325 millones de dólares. ¿Rubros a solventarse? Los gabinetes itinerantes, las cadenas sabatinas, los viajes y, claro, la propaganda oficial. Solo para viáticos, se han destinado $56 millones de dólares. Yo siempre entendí que las revoluciones son procesos históricos caracterizados por la austeridad e, incluso, el sacrificio de sus líderes y de sus seguidores. Desde luego, hablo de las revoluciones de verdad. Aquí lo que tenemos es un creciente grupo de pelucones dedicados a la buena vida. Al "buen vivir", perdón. La Patria ya es de todos.

5 No, en el Gobierno no hay nepotismo. Ni imaginarlo. Lo que sucede es que coinciden los apellidos y, obviamente, también se repiten los "méritos" de los agraciados. ¿"Amiguismo"? Bueno, es lógico que entre quienes se dedican a salvarle al país se establezca cálidos lazos solidarios. ¿Cómo puede marchar una revolución si en sus huestes pululan los enemigos?

6 Quiero conocer a doña María Eugenia Verdugo, directora de Educación del Azuay. Ante el reclamo de algún padre de familia, en términos muy pedagógicos, declaró que las mamacitas y papacitos de los niños que recibieron uniformes con propaganda de Alianza País "deberían estar agradecidos". Textual. Con enseñanzas así, a la educación nacional le espera un futuro promisorio. Por eso, quiero conocer personalmente a María Eugenia. Una clase suya, dictada en forma directa, resultaría inolvidable.

Hora GMT: 14/Diciembre/2009 - 05:03

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