|    Pico y placa Quito:  9-0    |  

Fragmentos

Publicado el 15/Febrero/2009 | 00:11

Por Pepe Laso R.


joselaso@hoy.com.ec

Al día siguiente de San Valentín, día de los enamorados, uno se siente tocado de cierta zozobra. Es que uno o ha logrado defenderse o ha caído en la tentación de sentirse cursi, sentimental y sublime, es decir, esa mezcolanza que nos acontece cuando nos atrevemos a declaramos enamorados. Muchos vuelven a recordar canciones, otros necesitan volver presentes discursos de esos que flotan en la cultura y que han servido por siglos para expresar la experiencia amorosa, como si tuviéramos la necesidad de que se nos prestara la voz de otros, la voces condensadas en la cultura, para poder hablar de los tormentos del amor que nos acontecen. Y uno de los libros más bellos sin duda es aquel de Roland Barthes que se titula Fragmentos de un discurso amoroso, porque lo que plantea no es un tratado del amor, sino cómo el discurso amoroso se dice a través de figuras fragmentarias, como la angustia, la espera, la carta de amor, el éxtasis, los reveses, el dolerse, los raptos amorosos, los silencios o las exuberancias. "
A lo largo de la vida amorosa, las figuras surgen en la cabeza del sujeto amoroso, sin ningún orden, puesto que dependen en cada caso de un azar (interior o exterior). En cada uno de estos incidentes (lo que le cae encima), el enamorado extrae de la reserva (¿el tesoro?) de figuras las exhortaciones o los placeres de su imaginario".

El libro de Barthes está formado como una especie de diccionario por estas figuras, en las que es posible reconocernos en ciertos momentos de nuestras existencias, en los que nos hemos constituido en sujetos amorosos. Y para componer este sujeto, que alguna vez fuimos o somos, Barthes lo hace montando trozos de diversos orígenes culturales. Goethe, Platón, el Zen, el psicoanálisis, Nietzsche, las canciones populares, así como algunos místicos, según aquello de que "mira que la dolencia de amor/que no se cura/ sino con la presencia y la figura" de San Juan de la Cruz. Cada fragmento parte de una pequeña definición. Por ejemplo: "Despertar: modos diversos bajo los cuales el sujeto amoroso, se vuelve a encontrar, al despertar, sitiado por la inquietud de su pasión". "Noche: Todo estado que suscita en el sujeto la metáfora de la oscuridad …en la que se debate o se sosiega": "Y la noche alumbraba la noche".

Al volver al libro de Barthes, en que nos encontrábamos hace 30 años constituídos en sujetos amorosos por la densidad de una cierta cultura, uno podría preguntarse si acaso la gente joven de hoy se reconocerá en estos fragmentos de discurso amoroso o si, acaso, deberíamos encontrar otros fragmentos de discurso, en los que se dicen quizá las nuevas formas de amar.

Lo que parece cierto es que necesitamos entender hoy los movimientos nuevos del amor-pasión, para no dejarlo enteramente sujeto a la dominación de un mercado que funciona bajo la velocidad de lo efímero. Pero debemos pensar también que, contra todo esto, la gente joven genera anticuerpos que solo se podràn descubrir cuando entendamos cuáles son los nuevos fragmentos del arte de amar.

Hora GMT: 15/Febrero/2009 - 05:11

Archivado en | Opinión Perspectivas 

Tags : Pepe Laso 



Actualizado por

1

hoyenlinea - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Publicidad